

Los Caballeros y su historia | ArsSonorus
Entre los siglos XII y XIV, mientras los jinetes acorazados se imponían en los campos de batalla, la caballería encarnó los ideales de valor, generosidad, cortesía y defensa de la Cristiandad. A lo largo de la Edad Media y durante los primeros compases de la Edad Moderna, el juego caballeresco se plasmó en infinidad de simulaciones bélicas: en forma de torneos por equipos, donde los caballeros combatían por escuadras, en justas individuales, donde se trataba de descabalgar al adversario, o bien a través de otras actividades como pasos de armas, juegos de cañas o mesas redondas. El rasgo más destacado de aquel grupo social es una forma de comportamiento que aglutinaba elementos que aún reconocemos como deseables, como la cortesía, la educación y la honestidad, pero también la largueza y la generosidad. Incluía, cómo no, la formación en el ejercicio de las armas, pero iba más allá: la caza, el ajedrez y los juegos en general formaban parte de la formación del caballero, a la que había que sumar los valores cristianos y el gusto por la literatura; no es casual que los orígenes de la novela europea se deban buscar en la literatura artúrica, que narraba las gestas del legendario rey Arturo y sus caballeros. Esta triple esencia militar, aristocrática y cristiana definirá a la caballería europea medieval y de principios de la Edad Moderna. De entre las múltiples imágenes procedentes del mundo artúrico, la Mesa Redonda es una de las más poderosas. En ella tomaban asiento tanto el rey Arturo como sus caballeros para discutir los asuntos que concernían al mítico reino de Camelot.


















