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Giordano Bruno, el filósofo que desafió a la Inquisición. Sus revolucionarias ideas sobre el universo y la religión le valieron la implacable persecución de los inquisidores de Roma, que lo procesaron y lo condenaron a morir en la hoguera.
Bruno parecía destinado a una tranquila carrera como fraile y profesor de teología, pero se atravesó de por medio su insaciable curiosidad. Se las arregló para leer los libros del humanista holandés Erasmo, prohibidos por la Iglesia, que le mostraban que no todos los "herejes" eran ignorantes. También se interesó por la emergente literatura científica de su época, desde los alquimistas hasta la nueva astronomía de Copérnico.






