
La respuesta que te pidieron y no debiste dar
Qué ocurre cuando dejamos de medir nuestro valor por las respuestas que tenemos y empezamos a prestar atención a las que pueden aparecer a nuestro alrededor. La experiencia suma. El conocimiento suma. Y tener criterio, también. El problema empieza cuando todo eso ocupa tanto espacio que ya no queda resquicio para la curiosidad, la discrepancia o el talento de los demás. En este Changelog, Julieta Pérez conecta a Sócrates con una organización de más de 18.000 personas, recupera conversaciones sobre humildad y silencio, y se pregunta qué tipo de equipo construimos cuando siempre somos nosotros quienes cerramos la conversación. Hay un pequeño silencio incómodo entre que alguien te pide una respuesta y tú le devuelves una pregunta, no una solución. Puede ser justo el espacio que tu equipo necesita para empezar a pensar por sí mismo. Quizá esta semana no se trate de saber menos, sino de saber cuándo aportar una respuesta y cuándo dejar espacio para que aparezca una mejor.
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