
Los rostros de la fe XI - El alma que regresó de las sombras
El evangelista Marcos nos narra una historia desgarradora y al mismo tiempo impactante y poderosa en la cual podemos apreciar otro rostro de la fe, otra mirada del Creador. En una ciudad apartada donde la geografía era piedra y la esperanza cenizas habitaba un alma en medio de las sombras de los sepulcros. Era el rostro de la atadura absoluta, la prueba viviente de que el mal puede devorar cada ápice de humanidad. Y ante la tormenta de esta alma asaltada por el mal, llega en una barca con la fuerza de un relámpago, la luz del mundo. Comienza su camino y, de repente, a su encuentro va un hombre herido por todo su cuerpo, reflejo de la herida de su alma, por el trauma que le atormentaba de noche y día. Sus ojos, espejos rotos de la cordura, miran suplicantes al Maestro; a pesar del laberinto sin salida de su mente; a pesar de ser presa del mal, en su vulnerabilidad, se arrodilla ante Él.