

El metal que grita al doblarlo
Una pequeña barra de estaño puede hacer algo inesperado cuando la doblas: emitir un crujido. Ese sonido tiene nombre y permite escuchar un cambio que ocurre dentro del propio metal. Hay un metal que se queja cuando lo doblas. Y no hace falta golpearlo ni conectarlo a nada. Es el estaño. Si doblas una barrita, puede escucharse un pequeño crujido. Tiene hasta nombre. El grito del estaño. Aunque, siendo sinceros, lo de grito le queda bastante grande. La explicación está dentro. Ese metal que parece una pieza uniforme está formado por cristales. Al deformarlo, parte de su estructura cambia de orientación de manera brusca. Ese proceso puede producir un sonido que llega hasta nuestros oídos. Así que no estás escuchando una bisagra oxidada ni dos piezas rozando. Estás oyendo al propio material reorganizarse por dentro. Y el estaño no es el único, al indio también le pasa. Normalmente necesitamos aparatos para asomarnos al interior de la materia. Pero a veces, basta con doblar un metal y prestar atención. La estructura se explica sola. Con un crujido.
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