
Intel y el error del Pentium
30 de octubre de 1994. Un profesor de matemáticas de Lynchburg, Virginia, envía un correo electrónico a doce contactos académicos. Asunto: posible bug en el Pentium. Setenta y dos horas después, el correo está en las primeras redes universitarias del país. Quince días después, en la portada del Boston Globe. Antes de que termine diciembre, Intel anunciará un cargo extraordinario de 475 millones de dólares contra los resultados del cuarto trimestre. Una empresa de cuarenta mil millones iba a perder casi quinientos por un correo electrónico de un profesor que nadie le había devuelto. Hace 2 340 años, en la colina de la Pnyx, un orador llamado Demóstenes había diagnosticado el mecanismo. Filipo Segundo de Macedonia avanzaba sobre Atenas mediante expansión gradual: una ciudad costera, una alianza con un puerto, el asedio a un puerto rival. La Asamblea ateniense reaccionaba a cada movimiento por separado. Decretaba enviar trirremes a Quersoneso si Filipo amenazaba Quersoneso. Decretaba acudir a Termópilas si Filipo amenazaba Termópilas. Y volvía a casa. Demóstenes escribió cuatro discursos —las Filípicas— sobre la lógica del aplazamiento. Quien actúa solo cuando llega la noticia, ya está actuando bajo las órdenes del enemigo. El episodio cruza el caso Pentium con la Primera y la Tercera Filípica. Tres matices incómodos: la leyenda del Andy Grove paranoico se construyó después de una rendición forzada por IBM; la crisis del Pentium fue de percepción, no técnica (una entre nueve mil millones de divisiones); y, lo más incómodo, la Primera Filípica fracasó —Atenas no escuchó a Demóstenes y, mirado en frío, probablemente no podía escucharle—. Edición recomendada: Demóstenes, “Discursos políticos”. Editorial Gredos, Biblioteca Clásica, traducción de Antonio López Eire. La edición canónica de las Filípicas en castellano. Todo está escrito · La carta — desarrollo amplio en Substack.











