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Report – YslaMac

Náufragos de YslaMac

Cuatro náufragos tecnológicos y sus cosicas

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  • 20 episodes
  • weekly
  • Avg 18 min
  • Spanish
  • Tuesday · 21 min

    El efecto iPhone Duo

    El lanzamiento del iPhone Duo no solo ha marcado la entrada definitiva de Apple en el mercado plegable, ha abierto la puerta a una nueva era de decisiones de diseño e ingeniería que podrían redefinir toda la gama estándar en los próximos años. En el episodio de hoy analizo cómo este modelo «halo» sirve como banco de pruebas para tecnologías que podríamos ver muy pronto en la familia principal de la manzana. ¿Por qué no soñar? ¿Un iPhone no plegable con el factor de forma exterior del Duo? La pantalla exterior de 5,4 pulgadas del iPhone Duo nos devuelve un formato compacto, pero con una relación de aspecto ultra funcional. Analizamos si Apple se atreverá a lanzar un sustituto espiritual de la serie «mini» o si este cuerpo más cuadrado y manejable se convertirá en el nuevo estándar de la ergonomía móvil. El regreso de Touch ID: ¿Convivencia real o practicidad económica? Integrado estratégicamente para situaciones donde la pantalla interior está desplegada o el bloque de sensores Face ID no cabe, el lector de huellas resucita. ¿Veremos un sistema híbrido Face ID + Touch ID debajo del cristal en los futuros modelos Pro? ¿Tal vez recuperarlo en los modelos de gama de entrada que se presentarán en el primer trimestre del próximo año y retirar el Face ID de los mismos? Cámaras bajo la pantalla con píxeles activos: El gran reto de las pantallas sin muesca ni Dynamic Island. ¿Qué tecnología del iPhone Duo te gustaría ver implementada de forma fija en los próximos iPhone convencionales? Te leo en los comentarios. Fuente

  • September 22 · 25 min

    Intento poner una IA local a trabajar en mi Mac M1: esto es lo que pasó

    ¿Podemos tener nuestra propia inteligencia artificial en el Mac? Durante los últimos años hemos pasado de preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial a preguntarnos algo diferente: ¿podemos tenerla trabajando directamente en nuestro ordenador? La idea parecía bastante sencilla. Tenemos un Mac con procesador M1, tenemos modelos de inteligencia artificial que podemos descargar y tenemos herramientas que prometen convertirlos en asistentes capaces de ayudarnos a programar. Así que pensamos: ¿por qué no probarlo? El objetivo no era montar un laboratorio de inteligencia artificial ni convertirnos en ingenieros especializados en modelos de lenguaje. Queríamos algo mucho más sencillo: un asistente de programación que estuviera en nuestro propio ordenador y que nos ayudara a trabajar con nuestros proyectos. Y ahí empezó la aventura. En YouTube todo parece mucho más fácil Si buscas información sobre inteligencia artificial local encontrarás muchos vídeos en los que parece que todo consiste en instalar una aplicación, descargar un modelo y listo. Y nuestro primer contacto con Ollama fue precisamente así. Ollama es una herramienta que permite descargar y ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente en nuestro ordenador, sin depender de un servicio en la nube. Y funcionó. Ese momento fue importante porque comprobamos que aquello que parecía tan complicado realmente podía hacerse. El problema llegó cuando quisimos ir un paso más allá. No queríamos simplemente hablar con la IA Nuestro objetivo no era tener una ventana donde preguntarle cosas a una inteligencia artificial. Queríamos que trabajara con nosotros. Que pudiera entender un proyecto, consultar archivos, modificar código y ayudarnos realmente durante el proceso de programación. Y ahí descubrimos que ejecutar un modelo de IA y conseguir que ese modelo se comporte como un verdadero asistente de programación son dos cosas bastante diferentes. Probamos diferentes posibilidades. Qwen fue uno de los modelos que utilizamos. También probamos herramientas como Ornit, OpenCode y Aider, cada una intentando solucionar de una manera diferente ese problema. Y tuvimos pequeños éxitos. Pero también tuvimos muchos momentos de: “Esto no funciona.” El verdadero problema no era ejecutar la IA Nuestro Mac podía ejecutar modelos de inteligencia artificial. Eso estaba claro. El problema era conseguir juntar todas las piezas que necesitábamos: modelo, contexto, herramientas, acceso al proyecto y capacidad para realizar acciones sobre él. Y cuanto más avanzábamos, más evidente era que tener una IA funcionando no significa necesariamente tener un asistente de programación funcionando como nosotros queríamos. Incluso descubrimos algo curioso con el Neural Engine de Apple. El M1 tiene núcleos especializados para inteligencia artificial, pero eso no significa que cualquier modelo local pueda utilizarlos automáticamente. El programa y el modelo tienen que estar preparados para aprovechar ese hardware. Así que tener un Mac con un Neural Engine no solucionaba mágicamente nuestro problema. ¿Entonces fracasamos? Aquí viene la parte interesante. Al final llegamos a una conclusión bastante clara: para nosotros, para nuestros proyectos y para lo que queríamos conseguir, la IA local no era viable en ese momento. Pero eso no significa que la inteligencia artificial local no funcione. De hecho, funciona. Hay personas para las que puede ser perfectamente útil. Depende del ordenador, de los modelos, de las herramientas y, sobre todo, de lo que quieras hacer con ella. Nosotros simplemente descubrimos que nuestro caso concreto no encajaba con las posibilidades que teníamos. Y aprendimos muchísimo durante el camino. Hay fracasos que son éxitos Quizá esta sea la principal conclusión de nuestro experimento. No conseguimos exactamente lo que buscábamos, pero conseguimos algo igualmente importante: saber hasta dónde podíamos llegar. Probamos herramientas nuevas, entendimos mejor cómo funciona la IA local y descubrimos que muchas veces la tecnología no es tan sencilla como parece en un vídeo de YouTube. Pero tampoco es imposible. Y esa es precisamente la razón por la que merece la pena probar. La tecnología cambia constantemente. Lo que hoy no funciona bien puede funcionar perfectamente dentro de un año con otro modelo, otro ordenador o una herramienta diferente. Por eso nuestra experiencia no termina con un “esto no sirve”. Termina con un: “Ahora sabemos lo que podemos hacer… y lo volveremos a intentar cuando llegue el momento.” Porque en tecnología hay veces que hay fracasos que son exitosos. Fuente

  • September 15 · 31 min

    Tecnología para la Agricultura: en la Feria de Maquinaria de Úbeda

    Drones para fumigaciones en las plantaciones Software para riego de precisión Tractores que cada vez ofrecen más prestaciones … Estos son algunos de los ejemplos de la denominada Agricultura de precisión. Algo que en el fondo se resume en la llegada de tecnología a las labores agrícolas. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. Comenzamos temporada de manera especial el primer #Report de nuestra 11ª Temporada. Estamos en la 44ª Feria de Maquinaria Agrícola de Úbeda, en Jaén. Nos acompañan: Juanjo López, comercial de Compañía Maquinaria 93 Luis Mesbeiler, responsable del departamento 4.0 de Compañía Maquinaria 93 Daniel Salas, biólogo y piloto de drones, y diseñador de rutas de Marango Drones Si queréis sacarle al #podcast todo su jugo, no dudéis en escucharlo. Por cierto, que para esta nueva temporada, en estos podcasts individuales, ampliamos temática. Mantendremos la tecnología aplicada al periodismo y al deporte, y también abordaremos asuntos tecnológicos en la agricultura y el coche eléctrico. Estos son los cuatro ejes sobre los que pivotarán los #Reports de #elPeriodista. Si queréis saberlo todo… os espero en el podcast. Es todo. Por cierto, podéis escuchar el podcast como siempre en vuestro podcatcher favorito, pero también podéis ver las imágenes de la grabación en nuestro canal de YouTube: Fuente

  • September 8 · 13 min

    El CPAP que cabe en la palma de la mano

    Hoy toca hablar de un cacharrito que me ha cambiado la forma de viajar: el ResMed AirMini. Es un CPAP minúsculo, apenas 300 gramos, cabe en la palma de la mano, y por fin puedo dejar de meter medio hospital en la maleta cada vez que salgo de casa. Empiezo contando por qué esto era un problema de verdad: mucha gente que usa CPAP acaba dejándoselo en casa cuando viaja, precisamente por el tamaño de los equipos de toda la vida. El AirMini resuelve justo eso. Lo bueno, en detalle: no lleva depósito de agua para nada. Tiene una pieza que se llama HumidX que aprovecha el calor y la humedad de tu propia respiración para devolvértelos al inhalar, así que te ahorras rellenar y limpiar depósitos cada noche de hotel. Se conecta por Bluetooth a una app donde ves tus datos de uso, mantiene los mismos modos de presión que los equipos grandes, y está aprobado para usarlo en cualquier fase de un vuelo, así que tampoco hay que preocuparse por eso. En la práctica: pesa nada, apenas hace ruido (se nota sobre todo si compartes habitación), y montarlo y desmontarlo lleva un par de minutos. Nada de cables sueltos ni depósitos que limpiar antes de hacer la maleta. Y cierro con una reflexión más de fondo: esto encaja con una tendencia que llevamos viendo años en tecnología médica, la de hacer los aparatos cada vez más pequeños sin perder prestaciones — lo hemos visto con los medidores de glucosa, con los electrocardiógrafos de muñeca, y ahora con esto. Cuando un tratamiento diario deja de sentirse como una carga, es mucho más fácil mantenerlo. Fuente

  • August 25 · 25 min

    La Radio y yo

    Hoy que cualquier pantalla a 120 Hz nos secuestra la atención a base de algoritmos, me ha dado por recordar que mis primeros años transcurrieron en una casa sin televisión. Ojo: no me malinterpretéis. No fui un ermitaño. Naciendo en el 77, me las apañé diplomáticamente para no perderme ni una sola serie de la época, colándome con nocturnidad y alevosía en los salones de amigos y vecinos para compartir sofá frente a cualquier evento importante, desde el fútbol hasta las tardes de toros. Pero cuando la puerta de casa se cerraba, el salón volvía a la sobriedad. Allí no había tubo de rayos catódicos (llegaría años después, más cerca de mi pre-adolescencia que de mi infancia). Ahí reinaba la radio. Pura dial AM-FM, sin píxeles, sin scroll y sin compasión. Y mira que entretenía y te mantenía informado día y noche. Aquellos primeros años de mi infancia sintonizando frecuencias a oscuras no solo me libró de la televisión de consumo masivo. Me gusta pensar que moldeó, sin saberlo, mi forma de entender el audio, la tecnología y el valor del tiempo del oyente. Pero lo fascinante no es de dónde vienes, sino a dónde te lleva el virus de las ondas cuando te niegas a curarte con los años. Lo que empezó como un simple entretenimiento infantil sin pantalla, porque no había otra alternativa, acabó convirtiéndose en el germen de un monstruo mucho mayor. Algo que va bastante más allá del podcasting y que ha terminado recientemente por cambiar mi relación con el espectro radioeléctrico para siempre … En este nuevo Report de elPiloto para LaYslaDeLosMacníficos, os cuento qué ocurre cuando un niño en sus primeros años de infancia se cría sin televisión en casa y la alternativa es a base de transistores y ruido blanco y … con el tiempo, … decide llevar esa pasión al siguiente nivel. Y no, no tiene nada que ver con comprarse el último iPhone. Es algo más místico y romántico . … y, seguramente, elPeriodista, elAlmirante y elCódigoFuente, náufragos de YslaMac, sean mucho más culpables de lo que se imaginan … 🎧 Dale al play para descubrir la historia completa. Por cierto, te dejo enlace a las imágenes de este #podcast que puedes encontrar en el canal de #YouTube de #YslaMac: Fuente

  • August 18 · 18 min

    24 horas sin Internet

    ¿Qué ocurriría si mañana despertaras y descubrieras que Internet ha dejado de funcionar? No hablamos de un problema con tu operador ni de una avería en el router. Imagina un escenario mucho más amplio: un fallo global que dejara sin conexión a millones de personas durante veinticuatro horas. Ese fue el punto de partida del último Report de la décima temporada de YslaMac. Un episodio planteado como una ficción, pero construido sobre una pregunta muy real: ¿hasta qué punto dependemos de Internet sin ser realmente conscientes de ello? Todo empieza como un día cualquiera Son las ocho de la mañana. Suena el despertador. Coges el móvil para comprobar si tienes algún mensaje pendiente. WhatsApp no carga. Pruebas YouTube. Nada. Reinicias el router convencido de que, como tantas otras veces, el problema desaparecerá en unos minutos. No ocurre. Sales a la calle y todo parece normal. Los coches circulan, los autobuses pasan y la gente continúa caminando mirando la pantalla del móvil. Todavía nadie sospecha que acaba de comenzar un día completamente diferente. Lo curioso de una situación así es que nadie pensaría inmediatamente en un fallo mundial de Internet. Lo primero sería culpar a la compañía telefónica, al Wi-Fi de casa o incluso al propio teléfono. Solo cuando pasan las horas empezamos a entender que el problema es mucho mayor. Cuando Internet desaparece, la rutina también Vivimos rodeados de servicios que funcionan de forma tan transparente que apenas pensamos en ellos. La banca online, el correo electrónico, las videollamadas, las aplicaciones de mensajería o el almacenamiento en la nube forman parte de nuestra rutina diaria. Hasta que dejan de estar disponibles. En cuestión de horas descubriríamos que gran parte de nuestro trabajo depende de servicios alojados en Internet. Documentos que ya no podemos descargar, reuniones que nunca llegan a celebrarse, fotografías que permanecen guardadas en la nube y aplicaciones que, sencillamente, dejan de funcionar. Es en ese momento cuando aparece una frase que muchas empresas temerían escuchar: «¿Alguien tiene una copia en local?» Y, probablemente, la respuesta sería un incómodo silencio. El dinero deja de ser invisible Uno de los momentos más llamativos de esta simulación llega cuando intentamos pagar un simple café. El datáfono no responde. Durante años hemos normalizado pagar con el móvil o con el reloj inteligente. Es rápido, cómodo y seguro. Tanto, que muchas personas apenas llevan dinero en efectivo encima. Pero basta un fallo en las comunicaciones para recordar que el dinero físico sigue teniendo un papel importante. No se trata de desconfiar de la tecnología. Al contrario. Se trata de comprender que toda infraestructura puede fallar y que disponer de alternativas nunca está de más. La nube también tiene los pies en la tierra Durante mucho tiempo hemos escuchado que nuestros documentos «están en la nube». La expresión transmite una sensación de ligereza, casi de magia. Sin embargo, la nube no deja de ser una enorme red de centros de datos repartidos por todo el mundo. Si no podemos acceder a ellos, nuestros archivos siguen existiendo… pero dejan de estar disponibles para nosotros. Esta reflexión resulta especialmente interesante porque muchas personas ya no conservan copias locales de sus documentos más importantes. Fotografías familiares, trabajos, proyectos personales o incluso documentos administrativos dependen exclusivamente de una conexión a Internet. El día en que la Inteligencia Artificial guarda silencio La IA ha llegado para quedarse y forma parte del día a día de millones de personas. La utilizamos para trabajar, estudiar, escribir, programar, organizar tareas o resolver dudas. Pero hay algo que pocas veces pensamos. La mayoría de estas herramientas necesitan Internet para funcionar. En nuestra simulación, miles de personas intentan abrir ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot. Ninguna responde. Y entonces aparece una idea muy interesante. No dependíamos realmente de la Inteligencia Artificial. Dependíamos de Internet para llegar hasta ella. Es una diferencia sutil, pero importante. Los preppers dejan de parecer exagerados Todos conocemos a alguien que lleva una linterna en el coche, una batería externa cargada, una radio de emergencia o algo de dinero en efectivo «por si acaso». Muchas veces pensamos que exagera. Pero una situación como esta demuestra que prepararse para pequeños imprevistos no significa esperar el fin del mundo. Significa entender que los sistemas pueden fallar. Y que disponer de un plan B aporta tranquilidad. No hace falta construir un refugio ni almacenar comida para meses. A veces basta con tener una linterna cargada, una batería externa, algo de efectivo y la costumbre de no depender exclusivamente de un único sistema. Lo más sorprendente ocurre al caer la tarde Cuando el día termina sucede algo inesperado. Las terrazas siguen llenas. Las familias continúan reunidas. Los niños juegan en los parques. Los vecinos hablan entre ellos. Cinco amigos se sientan alrededor de una mesa. Los cinco móviles descansan sobre ella. Ninguno funciona. Así que hacen algo que parecía casi olvidado. Hablar. Sin interrupciones. Sin consultar notificaciones.Sin sacar una fotografía de la comida. Simplemente conversar. Y quizá esa sea una de las imágenes más potentes de toda la simulación. Porque no todo lo que ocurre durante esas veinticuatro horas resulta negativo. También descubrimos cuánto tiempo dedicamos a mirar una pantalla casi por inercia. Internet ya no es un lujo Durante muchos años Internet fue visto como un servicio más. Hoy es mucho más que eso. Es la infraestructura que conecta bancos, empresas, hospitales, administraciones públicas, plataformas de trabajo, sistemas logísticos y buena parte de nuestras comunicaciones personales. No solemos pensar en ello porque, cuando funciona, permanece completamente invisible. Solo cuando desaparece descubrimos hasta qué punto sostiene nuestra vida cotidiana. Una simulación que invita a reflexionar Todo lo que has leído forma parte de un ejercicio de imaginación. No ocurrió. Al menos, no exactamente así. Pero basta mirar atrás y recordar incidentes recientes, como grandes apagones o caídas masivas de servicios digitales, para comprender que nuestra dependencia tecnológica es mucho mayor de lo que solemos reconocer. La intención de este Report nunca fue generar miedo. Fue provocar una reflexión. La próxima vez que desbloquees el móvil y todo funcione como siempre, quizá merezca la pena detenerse un segundo y hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Qué parte de mi vida dejaría de funcionar si mañana Internet desapareciera durante solo veinticuatro horas Tal vez la respuesta diga mucho más sobre nosotros que sobre la propia tecnología. Fuente

  • August 11 · 20 min

    Baterías Si-C

    Hace diez años Samsung vivió una pesadilla: su buque insignia, el Note 7, se incendiaba en los bolsillos de algunos usuarios, lo que obligó a la empresa a retirarlo de todo el mercado. Desde entonces, aborda cualquier cambio en la química de sus baterías con extrema cautela y analiza cada detalle. Este julio, por fin, ha dado el paso. En sus nuevos smartphones plegables (Z Fold8, Z Fold8 Ultra y Z Flip8) estrenó una tecnología que llevaba años rondando el sector: baterías de silicio-carbono. No es solo un cambio de nombre. El ánodo, la pieza donde se aloja la carga eléctrica, deja de ser de grafito puro para incorporar silicio, un material capaz de retener hasta diez veces más energía en el mismo espacio. El resultado es fácil de entender, aunque la química no lo sea tanto: móviles más finos con más batería, o la misma batería en un cuerpo más compacto, y de propina, cargas algo más rápidas. Eso sí, Samsung no ha sido la primera en subirse a este carro. Fabricantes chinos como Honor o Xiaomi lo llevan haciendo un par de años. La cautela tiene una explicación muy concreta: el fantasma del Note 7 planea en cada decisión que toma la compañía sobre las baterías de sus dispositivos. En mi Report del mes de agosto cuento esta historia con más calma: ¿por qué el grafito llegó a su límite? ¿cómo consigue el silicio multiplicar la capacidad sin que la batería se hinche? y ¿qué se espera para el año que viene, con la gama S ya en el punto de mira?. Un ratito para intentar entender uno de los cambios más importantes en la tecnología de baterías de los últimos años. Fuente

  • August 4 · 16 min

    Off-topic Las vueltas que da la vida

    No sé si en alguna ocasión, a lo largo de vuestra vida, os ha ocurrido algo que deseabais. Pero llegó de manera inesperada y después de que sucediera una serie de circunstancias rocambolescas que os hizo pensar que había sido un milagro. Con la felicidad en el cuerpo y la sonrisa en la cara, no parabais de pensar algo así como que… ¡¡Madre mía!! ¡¡Parece mentira que haya pasado todo esto para que al final pudiera conseguir…!! ¡¡No me lo puedo creer!! ¡¡Parece como si alguien hubiera estado moviendo todo porque es difícil pensar que haya sido fruto de la casualidad!! Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, El Periodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de agosto de 2026 vamos a hacer un cosa diferente. Es el último podcast de esta décima temporada de YslaMac, y he querido hacer un “Off-topic”. Hoy no vamos a hablar de tecnología. Va a ser un Off-topic sobre “Las vueltas que da la vida”. Y lo hago por algo que me ha ocurrido, rocambolesco como hablábamos al principio, que os voy a contar en un momento, y del que he sacado una lección de vida que quiero compartir con vosotros. Un avance He contado muchas veces que siempre quise ser periodista. Desde niño. Desde muy niño. Pero la cosa se complicó por cuestiones que no vienen al caso, y sin embargo conseguí plaza en la Facultad de Periodismo de Sevilla porque “se alinearon los astros”. Sí. Pasaron tantas cosas, tan raras, tan complementarias una con otra… que aquello me pareció más que un milagro. Y…. ¿Sabéis qué? Ha vuelto a pasar. Sí. Otro milagro. Sin embargo. No creo en los milagros. Sí que hay suerte, podemos y nos merecemos tener buena suerte, pero estoy convencido de que la suerte no llega sola. Hay que echarle una mano. En ocasiones más grande que en otras, pero, como decía alguien que ahora no recuerdo quien era…. “Cuando llegue la suerte, que te pille trabajando”. De esto es de lo que os quiero hablar. Nunca hay que darse por vencido. Siempre tenemos que tirar para adelante, aunque sea por caminos extraños para nosotros, alejados de la ruta que nos gustaría seguir, pero nunca sabes si esta vía que ahora tomas y se aleja de a donde quieres llegar… digo que quién te asegura que en un momento dado no da un giro brusco y te coloca justo en el destino deseado. Y, por supuesto, manteniendo abiertas opciones y posibilidades que aunque no lo parezca ahora, puede que en un día te salven la vida. Si queréis saberlo todo… os espero en el podcast. Es todo. Por cierto, podéis escuchar el podcast como siempre en vuestro podcatcher favorito, pero también podéis ver las imágenes de la grabación en nuestro canal de YouTube: Fuente

  • July 28 · 20 min

    Poniendo en pausa mi desembarco en PlayStation

    Los señores de traje y corbata de Sony han decidido que el futuro es de sus servidores y de nadie más. PlayStation planea cargarse por completo el formato físico para 2028, obligando a todo el mundo a pasar por el aro digital de su tienda oficial. Por si fuera poco, rematan la jugada anunciando el cierre definitivo de las tiendas de PS3 y PS Vita. Maravilloso. Nada podría inspirarme mayor confianza. Para un viejuner boomer como yo, que no concibe el videojuego sin el ritual de abrir una caja y tocar el disco, esto es difícil de digerir. Que sí. Que tengo una Steam Deck. Pero también tengo una Switch2 y compro en físico. Si he puesto el ojo en PS es para que me ofrezcan lo que me falta (exclusivos de Sony y la opción de poder escoger si quiero formato físico o digital. ¿Mi decisión? Frenar en seco. Tenía pensado hacer una incursión inminente en su ecosistema actual para catar sus exclusivos, pero la PlayStation de última generación se va a quedar en la estantería de la tienda. Vamos a esperar a ver por dónde tira el mercado. Entiendo la tendencia actual. De hecho, regresé a esto de jugar gracias a la Steam Deck, que es puramente digital. El plan perfecto era complementarla con una consola de Nintendo —que me da sus exclusivos (hola, Zelda) en cartucho físico para vestir mi santuario— y sumar después una máquina de Sony. Incluso barajé la nueva Steam Machine, pero sus precios prohibitivos me echaron para atrás. Descartada la nueva de Valve por el momento, PlayStation era la elegida… hasta que me han arrebatado el físico de un plumazo. Pero el destino es sabio. Ha querido la providencia (en forma de mi hermano #elPeriodista de YslaMac) que caiga en mis manos una Sony PSP original de 2004 con una docena de juegos físicos como Ace Combat X, FIFA 10 o Gran Turismo. ¿Queréis que os diga una cosa? Que se queden con sus nubes y sus licencias volátiles por el momento. Yo voy a empezar con Sony por el principio, con un formato físico que sí es mío y con una joya retro que pienso gozar a lo grande. Mientras tanto, nos sentaremos cómodamente a ver cómo evoluciona este despropósito digital. Al final, resulta que mis inicios en PlayStation vendrá de la mano de un dispositivo que estaba guardado en un cajón desde hace más de 15 años. ¿Y vosotros? ¿Pasáis por el aro digital o plantáis cara con el formato físico? Nos leemos en los comentarios. Fuente

  • July 21 · 17 min

    7 tecnologías que nuestros hijos nunca llegarán a conocer

    Vivimos en una época en la que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. Cada año aparecen nuevos móviles, ordenadores más potentes, inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones y dispositivos que hace apenas una década parecían sacados de una película de ciencia ficción. Sin embargo, quienes hoy rondamos los cuarenta, cincuenta o sesenta años hemos tenido el privilegio de vivir una transición única en la historia. Hemos conocido un mundo completamente analógico y hemos sido testigos de la revolución digital. Hemos pasado de esperar varios minutos para conectarnos a Internet a llevar en el bolsillo una conexión permanente con todo el planeta. Nuestros hijos, o las generaciones más jóvenes, probablemente nunca entenderán cómo era convivir con aquella tecnología. No porque fuera mejor, sino porque el progreso ha hecho que muchas de esas experiencias desaparezcan para siempre. 1. Cuando Internet hacía ruido Hoy basta con sacar el móvil del bolsillo para consultar cualquier información, enviar un mensaje o ver una película en streaming. La conexión es inmediata y casi siempre damos por hecho que estará disponible. Pero hubo una época en la que conectarse a Internet era todo un ritual. Los módems de 56K emitían una serie de pitidos y chirridos inconfundibles mientras intentaban establecer la conexión. Durante ese proceso nadie podía utilizar el teléfono fijo, ya que ambos compartían la misma línea. Si alguien descolgaba el auricular, la conexión se interrumpía y tocaba empezar de nuevo. Además, las velocidades eran tan reducidas que cargar una simple fotografía podía llevar varios segundos, incluso minutos. Aun así, aquello nos parecía increíble. Por primera vez podíamos acceder a información de cualquier parte del mundo sin salir de casa. 2. La fotografía era un ejercicio de paciencia Actualmente hacemos decenas de fotografías sin pensarlo demasiado. Si una no nos gusta, simplemente la borramos y repetimos la toma. Con los carretes fotográficos todo era distinto. Cada fotografía contaba. Los carretes permitían hacer 24 o 36 imágenes, así que nadie disparaba sin pensar. Después había que llevar el carrete a revelar y esperar varios días para descubrir el resultado. No era raro encontrarse con fotos desenfocadas, dedos delante del objetivo o personas con los ojos cerrados. Pero precisamente esa incertidumbre hacía que cada fotografía tuviera un valor especial. 3. Grabar música requería reflejos Las plataformas de música en streaming han puesto millones de canciones al alcance de un solo clic. Antes, conseguir nuestra canción favorita exigía paciencia y mucha suerte. Esperábamos a que sonara en la radio con una cinta de casete preparada para pulsar el botón de grabación en el momento exacto. El problema era que el locutor casi siempre hablaba durante la introducción o justo antes de terminar la canción. Aun así, aquellas cintas caseras eran auténticos tesoros. Eran nuestras listas de reproducción mucho antes de que existiera ese concepto. 4. El icono de guardar tiene una historia Hay un pequeño detalle que pasa desapercibido para muchos jóvenes. El icono que representa la acción de “Guardar” sigue siendo un disquete. Sin embargo, buena parte de las nuevas generaciones nunca ha visto uno de verdad. Los disquetes eran el soporte habitual para guardar documentos, trabajos del colegio o pequeños programas. Su capacidad era ridícula comparada con cualquier memoria USB actual, pero durante años fueron imprescindibles. Y todos recordamos el miedo que producía un error de lectura justo cuando más necesitábamos recuperar un archivo importante. 5. Viajar también era diferente Hoy cualquier aplicación de navegación nos indica el camino más rápido, avisa de accidentes e incluso informa del tráfico en tiempo real. Hace no tantos años viajar significaba desplegar un enorme mapa de papel sobre el capó del coche o intentar doblarlo correctamente sin demasiado éxito. Las discusiones sobre cuál era la salida correcta formaban parte del viaje y, cuando ya no había solución, siempre quedaba bajar la ventanilla y preguntar a alguien por la dirección adecuada. Curiosamente, casi siempre funcionaba. 6. El teléfono fijo tenía sus propias normas Llamar por teléfono tampoco era igual. Primero había que localizar a la persona en casa. Después era habitual que respondiera uno de sus padres. Aquellas conversaciones comenzaban con un educado “Buenas tardes, ¿está David?” y no era raro que la familia supiera perfectamente quién llamaba y con qué frecuencia. Además, las tarifas telefónicas hacían que muchas personas esperaran a determinadas horas de la noche para hablar más barato. Hoy resulta difícil imaginar una situación así cuando llevamos un teléfono personal permanentemente en el bolsillo. 7. El videoclub era mucho más que alquilar películas Los servicios de streaming han hecho desaparecer casi por completo los videoclubs. Sin embargo, para toda una generación la visita del viernes era casi una tradición. Recorrer las estanterías, leer las sinopsis, elegir una película y descubrir que justo la que querías estaba alquilada formaba parte de la experiencia. Y había una norma que nadie debía olvidar: devolver la cinta rebobinada. Puede parecer un detalle sin importancia, pero quienes lo vivieron saben perfectamente de qué estamos hablando. Una generación privilegiada Es fácil caer en la tentación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero no sería justo. La tecnología actual ha mejorado nuestra vida en prácticamente todos los aspectos. Hoy disponemos de herramientas que hace apenas veinte años parecían imposibles. Sin embargo, quienes crecimos entre los años ochenta y noventa hemos tenido una oportunidad irrepetible: conocer dos mundos completamente distintos. Sabemos lo que era buscar una dirección en un mapa de papel, revelar un carrete de fotos, grabar una canción desde la radio o esperar varios minutos para conectarnos a Internet. Y también disfrutamos de la inteligencia artificial, las videollamadas, el almacenamiento en la nube y los teléfonos inteligentes. Probablemente seamos la única generación que podrá contar en primera persona cómo fue vivir esa transformación. Quizá dentro de treinta años sean nuestros hijos quienes recuerden con nostalgia que hubo un tiempo en el que llevábamos un móvil en el bolsillo para comunicarnos, porque la tecnología habrá vuelto a cambiar por completo. Y entonces comprenderán que cada generación guarda con cariño aquellos pequeños inventos que marcaron una época Fuente

  • S10 · E202607
    July 14 · 12 min

    ¿Dónde están los anillos inteligentes?

    ¿Sois ya usuarios de un anillo inteligente? ¿Tenéis y disfrutáis del vuestro? Yo, no. Pero es que en mi entorno más cercano no veo ninguno. Incluso allá por donde me muevo, tanto desde un punto de vista personal como profesional, tampoco detecto estos wereables. No los veo en ningún lado, ni cercano ni lejano. Sin embargo, las consultas que hago a inteligencias artificiales, y las búsquedas de información en la web me dicen que es el “cacharrito del momento” y que el número de usuarios está en constante crecimiento. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de julio de 2026 vamos a bucear un poquito en los anillos inteligentes. No hace mucho tiempo se decía que eran uno de los dispositivos con mayor presente y futuro. Ahora… se sigue diciendo. Sin embargo, yo no los veo. ¿Y vosotros? Anillos inteligentes, el device del futuro… y del presente El 6 de febrero del año 2024 el Report que publiqué en YslaMac se titulaba “Kiptum y su Amazfit Helio Ring”. Si recordáis, Kelvin Kiptum era un jovencísimo atleta keniata que desde octubre del año 2023 ostentaba el récord del mundo de maratón. Era tan bueno y se hablaba tanto y tan bien de él, que se decía que sería el primer ser humano en bajar de dos horas en un maratón oficial. En su entrenamiento era básica la tecnología. Entre otras cosas, Kiptum utilizaba el Amazfit Helio Ring, el anillo inteligente de Amazon. La verdad es que la promoción del producto era bestial porque se estaba diciendo que el ser humano iba a ser capaz de bajar de dos horas en un maratón gracias, entre otras cosas, a este producto. Kiptum no pudo conseguir su objetivo porque falleció unas semanas antes en un accidente de tráfico. Pero no sólo nos quedamos sin Kiptum… también sin anillos inteligentes (creo). Sí porque dos años y medio después de aquello no conozco a nadie que use anillo inteligente. ¿Qué ha pasado? ¿Quedó todo en un fiasco? ¿Fue otro de esos devices con grandes expectativas que murió por el camino? Estos días, y para ver si mi apreciación es correcta, he hecho tres cosas: 1.- Le he preguntado a la Inteligencia Artificial de Google lo siguiente: ¿Se están vendiendo anillos inteligentes? Su respuesta: “Sí, se venden ampliamente y se han consolidado como el wearable del momento gracias a su diseño discreto y centrado en salud”. 2.- He hecho una búsqueda en internet en la que pregunto por “el mercado de los anillos inteligentes”. Entre las entradas que me aparecen, destaca una: “Tamaño del mercado de los anillos inteligentes: 2026-2035”. Indica, como titular, lo siguiente: El mercado global de anillos inteligentes se estimó en 697,6 millones de dólares USA en 2025. Se espera que el mercado crezca de 1,01 billones de dólares en 2026 a 7,8 billones de dólares en 2035, según el último informe publicado por Global Market Insights Inc. Me quedo boquiabierto…. porque me voy a Amazon. Busco anillos inteligentes y me aparecen infinidad de modelos cuyas ventas en el últimos mes son: 3, 3, 916, 3, 1.200, 60, 989, 7.800, 68, 156, 24, 22, 13, 7… 3.- Acudo a Xataka, y encuentro un post titulado “Mejores anillos inteligentes 2026. Cuál comprar en función del uso y seis modelos recomendados”. Ojo al primer párrafo del post. Fechado el 26 de mayo de 2026, es decir, relativamente reciente, dice lo siguiente: “Van llegando a cuentagotas, pero poco a poco, ya están aquí. Los anillos inteligentes son el nuevo wearable para el cuidado de la salud, para monitorizar las actividades deportivas, como posible método de autentificación de dos pasos e incluso en algunos casos para realizar pagos sin contacto”. Varias preguntas sobre anillos inteligentes La primera: ¿Alguien tiene un anillo inteligente? La segunda: ¿Alguien conoce a alguien que tiene un anillo inteligente? La tercera: ¿Alguien tiene previsto comprarse un anillo inteligente? Y la cuarta: ¿Alguien conoce a alguien que tiene previsto comprarse un anillo inteligente? Espero encarecidamente vuestros mensajes para testar si estamos ante algo realmente interesante o se trata simplemente de un pufo más. Es todo. Por cierto, que podéis escuchar el podcast como siempre en vuestro podcatcher favorito, pero también podéis ver las imágenes de la grabación en nuestro canal de YouTube: Nos vamos yendo y viendo… Fuente

  • July 7 · 15 min

    Cuando el calor no da tregua

    El calor extremo vuelve a condicionar el verano en España y Andalucía, y lo hace con efectos que van mucho más allá de la sensación térmica Cuando el calor no da tregua analiza una de las realidades más visibles del verano en España y Andalucía: el impacto de las olas de calor en la vida cotidiana. A través de un enfoque periodístico y editorial, el nuevo #podcast de #elAlmirante de #LaYslaDeLosMacníficos aborda cómo las altas temperaturas alteran el descanso, la concentración, el trabajo y la organización diaria de miles de personas. La pieza sitúa este fenómeno en un contexto más amplio, en el que el calor extremo deja de ser solo una cuestión meteorológica para convertirse también en una realidad social, sanitaria y doméstica. Sin recurrir al dramatismo, el #podcast ofrece una mirada clara, sobria y próxima sobre la necesidad de adaptar hábitos, rutinas y prioridades en unos veranos cada vez más intensos. La propuesta pone el foco en una experiencia compartida por buena parte de la población, con especial atención a quienes sufren con más intensidad los efectos de las altas temperaturas, y aporta contexto para entender por qué estos episodios forman ya parte de la conversación pública. Se trata, en definitiva, de una pieza pensada para informar con equilibrio, aportar utilidad y ofrecer una lectura comprensible de un fenómeno que afecta directamente al bienestar diario de muchas personas. Fuente

  • June 23 · 20 min

    Cuida tus pies con tecnología Barefoot

    En su afán por avanzar en mejoras de salud, utilizando como vehículo la tecnología, #elPiloto de nuestra «ysla» ha descubierto el calzado con tecnología Barefoot. Bueno, en realidad ha pasado el último año testando varios modelos y marcas, hasta el punto de que afirma haber completado la transición hacia esta modalidad. Eso sí, ha dejado al margen sus zapatillas para actividad física y deportiva. Pero el resto, que supone el grueso de su día a día, ha pasado a ser Barefoot. Todo esto nos lo cuenta en su Report de este mes. A veces gastamos tiempo y dinero en maquinitas que cuestan miles de euros, para luego usar solo un 25% de sus funcionalidades. Lo hacemos porque nos gusta, pero también porque tiene un componente de moda y snobismo. Sin embargo, ¿prestamos la misma atención al calzado que enfunda nuestros pies? Lo llevamos puesto la mayor parte de nuestro día, la mayor parte de nuestra vida, a excepción de cuando dormimos. Drop cero, sin refuerzo del puente plantar y con puntera ancha. Todo ello para mejorar la salud de nuestra pisada, estimular las terminaciones nerviosas plantares y activar las estructuras anatómicas involucradas en este proceso de pisar. No imaginaba que un gesto tan cotidiano puede encerrar tanta trascendencia. No calzado tradicional, sí al Barefoot Nuestro náufrago ya ha sufrido con el calzado convencional y se decanta ahora por esta tecnología, pero sobre todo nos da una llamada de atención para que no descuidemos ese aspecto que no dejar de formar parte también de nuestra salud. Quizá después sea demasiado tarde y empiecen a resultarnos familiares términos como «fascitis plantar». Pero ojo, que también nos lanza advertencias. Cuidado al hacer la transición. Quizá lo más sensato sea hacerlo de la mano de nuestro podólogo/a de cabecera, para evitar riesgos de complicaciones. Estos son los enlaces de los modelos comentados en este episodio: Easyfoot Barefoot Samplex. Para estar en casa. https://easyfootes.com/products/barefoot-samplex™-calzado-saludable3-y-natural?variant=54684557771100 Easyfoot Barefoot Easyfoot. Algo más de rigidez. Actividad exterior. Lo uso cuando el clima es algo más adverso. Ej. Ha llovido. https://easyfootes.com/products/barefoot-easyfoot?variant=48769377861980 Easyfoot Barefoot UrbanWalk. Un toque casual para el día a día. https://easyfootes.com/products/barefoot-urbanwalk?variant=48974302740828 Easyfoot Barefoot PolarMotion. Botas para tener los pies calentitos cuando llega el invierno. https://easyfootes.com/products/barefoot-polarmotion?variant=49339740815708 Saguaro Barefoot Fast I. Actividad en exterior con buen clima. https://es.saguaro.com/products/mujer-fast-1?variant=42261398978776 Hobibear Barefoot Loam. Un toque más formal, pero sin perder el casual. https://hobibear.es/products/loam?variant=48194896036154 Fuente

  • June 16 · 16 min

    🎙️ ¿Podemos seguir creyendo lo que vemos en Internet?

    Durante años, el principal problema de internet era encontrar información. Las conexiones eran lentas, los buscadores poco eficaces y muchas veces la respuesta a nuestras preguntas simplemente no aparecía. Hoy la situación es completamente diferente. Tenemos acceso a más información de la que cualquier persona podría consumir en toda una vida. Sin embargo, ha surgido un nuevo problema: cada vez es más difícil distinguir entre contenido real y contenido falso. La llegada de la inteligencia artificial ha acelerado un fenómeno que ya existía. Las noticias falsas, las imágenes manipuladas y la desinformación no son algo nuevo. Lo que sí ha cambiado es la facilidad con la que pueden crearse y difundirse. La inteligencia artificial y la nueva era de la desinformación Hace apenas unos años, crear una imagen falsa convincente requería conocimientos avanzados de edición fotográfica. Manipular una voz o fabricar un vídeo creíble estaba al alcance de muy pocas personas. Actualmente, gracias a la inteligencia artificial generativa, cualquier usuario puede crear imágenes, audios o vídeos extremadamente realistas en cuestión de minutos. Los conocidos como deepfakes permiten generar vídeos de personas pronunciando palabras que nunca dijeron. Del mismo modo, existen herramientas capaces de recrear voces humanas con una precisión sorprendente. Esto plantea un desafío sin precedentes para la sociedad digital. El verdadero problema no es la mentira Aunque pueda parecer contradictorio, el mayor riesgo no es que existan contenidos falsos. Las mentiras han acompañado a la humanidad desde siempre. El problema aparece cuando dejamos de confiar también en los contenidos verdaderos. Imaginemos que mañana aparece un vídeo auténtico mostrando un acontecimiento importante. La primera reacción de muchas personas ya no será creerlo, sino preguntarse si ha sido generado mediante inteligencia artificial. Cuando cualquier prueba puede ser cuestionada, la confianza comienza a erosionarse. Y la confianza es uno de los pilares fundamentales sobre los que se construye la información. Redes sociales y algoritmos: el combustible perfecto Las redes sociales han transformado nuestra forma de consumir información. Los algoritmos priorizan aquello que genera más interacción, más comentarios y más reacciones. El problema es que los contenidos más impactantes suelen viajar más rápido que los más rigurosos. Una noticia espectacular, aunque sea falsa, puede alcanzar millones de personas en pocas horas. Mientras tanto, una rectificación o una explicación detallada rara vez obtiene la misma visibilidad. Esto provoca que muchas veces las emociones se impongan a los hechos. El pensamiento crítico como herramienta imprescindible En este nuevo escenario, una de las habilidades más importantes ya no es únicamente saber utilizar la tecnología. Lo realmente importante es desarrollar pensamiento crítico. Verificar fuentes, contrastar información, consultar medios fiables y desconfiar de los contenidos excesivamente sensacionalistas son prácticas cada vez más necesarias. La capacidad de detenerse unos segundos antes de compartir una publicación puede marcar la diferencia entre informar y contribuir a la desinformación. El futuro de internet depende de la confianza La tecnología seguirá evolucionando. Las herramientas para generar contenido serán cada vez más potentes, pero también mejorarán los sistemas de detección y verificación. Sin embargo, ninguna solución tecnológica podrá sustituir completamente el criterio humano. Durante décadas luchamos por tener acceso a la información. Ahora el reto es aprender a navegar entre cantidades inmensas de contenido cuya calidad y veracidad pueden variar enormemente. Quizá el recurso más valioso del futuro no sea la información, porque de esa ya tenemos más que nunca. Tal vez el verdadero valor esté en algo mucho más escaso: la confianza. Y en un mundo donde cualquiera puede generar contenido, la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso se convertirá en una de las competencias más importantes de nuestra era digital. Fuente

  • June 9 · 23 min

    Mi primer ordenador

    ¿Recordáis cuál fue vuestro primer ordenador? Seguramente la actitud ante esta pregunta sea distinta en función de vuestra edad. Quienes sois más jóvenes seguro que os parece una pregunta tonta porque habéis tenido ordenador prácticamente desde siempre, y lo habéis cambiado cada pocos años. ¿A qué viene preguntar eso si ordenador tiene todo el mundo? Entiendo perfectamente a quien piense así. Pero estoy seguro que hay otros muchos que, como yo, ya habéis pasado el medio siglo de vida y lo tener ordenador no fue algo ni mucho menos normal. Seguro que fue todo un acontecimiento en vuestra vida, que recordáis perfectamente, y que celebrasteis muchísimo porque se trató de un hecho extraordinario. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de junio de 2026 os contaré cuándo tuve mi primer ordenador. No os diré únicamente la edad que tenía yo sino qué ordenador fue, dónde lo compré, qué componentes tenía… Todo, os lo diré todo porque lo sé todo de mi querido e inolvidable primer ordenador. Fijaos si fue algo importante para mi que cuando compré mi primer ordenador guardé la factura en una funda de plástico y la tengo bien pero que muy bien guardada. Gracias a ella lo sé todo de aquel primer ordenador. ¡¡Qué tonto guardar algo así!! Pensaréis alguno. ¡¡Si yo os dijera las cosas que tengo guardadas…..!! Os recuerdo que soy de una generación que no tuvo teléfono fijo en casa hasta ya mayorcito. Que la televisión, en blanco y negro, llegó a mi casa cuando yo tenía uno 10 años, y la televisión a color la compré con la primera paga que gané un verano trabajando en una churrería cuando yo tenía unos 16 años. Os espero en el podcats. Por cierto, no estoy solo sino que tenemos un invitado sorpresa. ¿Quien??? Por cierto, que podéis escuchar el podcast como siempre en vuestro podcatcher favorito, pero también podéis ver las imágenes de la grabación en nuestro canal de YouTube: …Nos vamos oyendo… y viendo. Fuente

  • June 2 · 14 min

    Una biblioteca de colores: el código secreto de Penguin Books

    En 1935, un editor llamado Allen Lane fundó Penguin Books con una idea aparentemente sencilla: publicar literatura de calidad a un precio accesible, el equivalente a una cajetilla de cerillas. Lo que no todos saben es que detrás de aquellos libros naranja, azul y verde había algo mucho más sofisticado que una decisión estética. Había un sistema. En este episodio exploramos el código cromático de Penguin Books: cómo el naranja identificaba la ficción general, el azul oscuro las biografías y el verde la novela criminal; y por qué esa retícula de tres franjas horizontales supuso una revolución silenciosa en el mundo del diseño editorial. A través de una pequeña historia que comienza en una estación de tren londinense de los años treinta, recorremos el nacimiento de la editorial, la filosofía visual de su fundador —que rechazaba las portadas ilustradas por considerarlas vulgares— y el legado que aquellas cubiertas dejaron en la historia del diseño gráfico. Un episodio para quienes se preguntan cómo un simple color puede convertirse en lenguaje, y cómo las decisiones de diseño más aparentemente modestas son, a veces, las más duraderas. En este episodio encontrarás: El origen de Penguin Books y la visión de Allen Lane El sistema de colores por género: naranja, azul, verde y más Por qué el minimalismo fue una elección ideológica, no solo estética La influencia de Jan Tschichold en la evolución del diseño de Penguin El legado de un sistema visual que sigue reconociéndose casi noventa años después Fuente

  • May 26 · 17 min

    Mejorando mi Standing Desk

    ¿Os acordáis de cuando os confesé que esto de los standing desks se me estaba yendo de las manos? Pues se me ha ido del todo. Mi mítica balda plegable de pared ha dado el callo de forma espectacular durante más de dos años, demostrándome que alternar alturas me da la vida. Pero ha llegado el momento de evolucionar y jubilarla con honores. Para esta nueva fase no he llamado a Apple para financiar un soporte de aluminio de miles de euros 😅. Me he ido a JYSK, me he gastado 53 euros (de oferta) en el escritorio elevable LUNDTOFT y he coronado el rincón con el panel perforado Funder. El resultado es un rincón hiperproductivo e inalámbrico. ¿Por qué inalámbrico? Porque funciona con una palanca y un muelle de gas, como tu silla de escritorio. Nada de motores eléctricos para una mesa, ¡que soy #elPiloto! Pura física neumática, sin cables ni pantallas. Pero ojo, que quedarse quieto de pie como una estatua tampoco es la solución. En este episodio os destripo mi rutina para la jornada de trabajo en casa frente al escritorio, con mi sargento de hierro en iOS, la app Focus Timer, y un concepto de la fisiología moderna que os va a cambiar vuestros hábitos: los «snacks» de actividad. ¿Quieres ver cómo cambia mi rincón productivo «de pie»? Aquí tienes el después real: Posición Abajo Posición Arriba (Modo Standing Desk) Artículos Científicos (Para los escépticos) Si quieres comprobar por qué la ciencia avala por completo este nuevo ecosistema ergonómico de #elPiloto, aquí tienes los estudios que desmenuzo en el audio: Estudio Stand Up to Work (Dra. Garland): Sobre la reducción de dolores de cuello y espalda. Ensayo Clínico en Vascular Medicine (PMID 33813968): Sobre las mejoras cardiovasculares y la reducción de la resistencia a la insulina. Revisión en el British Journal of Sports Medicine: Las bondades de los «snacks de ejercicio» cortos en la capacidad cardiorrespiratoria. Análisis Metabólico en el American Journal of Clinical Nutrition: Por qué fraccionar el movimiento es mejor que una hora de gimnasio para personas sedentarias y obesas. ¡Os leo en los comentarios! Fuente

  • May 19 · 11 min

    Cuando el mapa desaparece: Apple Maps

    Hace unas semanas estuve unos días en Málaga. Nada épico: centro histórico, Calle Larios, terrazas. Muchas terrazas. Y como cualquier persona en 2026, el móvil era mi brújula. Llevaba Google Maps y Apple Maps instalados. Y antes de salir del hotel ya tenía claro cuál iba a usar. Google Maps, por supuesto. Por inercia. Porque lo usamos todos. Porque tiene más datos, más reseñas, más fotos, más de absolutamente todo. Pero entonces apareció la publicidad. Mucha publicidad. Y como tanto mi señora como yo usamos iPhone, le di una oportunidad a Apple Maps casi por descarte: creé una lista de sitios, la compartimos, y salimos a explorar. Lo que no esperaba era lo que pasó después. Llevaba la cara levantada. Miraba menos el móvil. Me equivocaba menos en los cruces. Había algo en la experiencia que generaba una sensación que llevaba tiempo sin tener navegando por una ciudad: calma. Y creo que la razón, aunque cuesta articularlo sin sonar a anuncio de Apple, es bastante simple: Apple Maps intentaba ayudarme a llegar. Google Maps intentaba enseñármelo todo. No es lo mismo. Cuando caminas por una ciudad desconocida no necesitas una enciclopedia visual superpuesta sobre la realidad. No necesitas veinte restaurantes patrocinados, cientos de reseñas y una notificación preguntándote si quieres valorar el bordillo que acabas de pisar. Necesitas saber por dónde tirar. Y en eso, Apple Maps era sorprendentemente bueno. Limpio. Directo. La mejor tecnología es la que desaparece. Esto tiene una capa más interesante si la miramos desde fuera. Google Maps es extraordinario. Tiene más datos, más precisión, más cobertura. Para buscar negocios, comparar horarios o leer opiniones antes de ir a un sitio no tiene rival. Pero precisamente por eso se ha convertido en algo demasiado grande. Ha dejado de ser un mapa para ser una mezcla entre navegador, TripAdvisor, red social y plataforma publicitaria. Todo compite por tu atención. Todo parpadea. Todo quiere recomendarte algo. Y esto no va solo de mapas. Va de algo que está ocurriendo en toda la tecnología. YouTube, las redes sociales, las aplicaciones, los coches con sus pantallas de diecisiete pulgadas. Todo quiere que pulses algo más, que veas algo más, que consumas algo más. La economía de la atención ha colonizado hasta las herramientas que usamos para orientarnos en el mundo físico. Por eso cuando encuentras algo que simplemente hace su trabajo y se aparta… casi se siente extraño. Como si hubiéramos olvidado que la tecnología también puede ser tranquila. No digo que Apple Maps sea objetivamente mejor. Para viajes largos en coche o para descubrir sitios nuevos, Google Maps sigue teniendo ventajas enormes. Y Apple tiene sus propios flecos pendientes: que una lista compartida no se sincronice en tiempo real en 2026 es, cuanto menos, llamativo. Pero la experiencia en Málaga me hizo replantearme algo que damos demasiado por hecho: que más funciones significa mejor producto. A veces el mejor diseño es el que elimina cosas. El que reduce ruido. El que te deja respirar y caminar con la cara levantada. Menos es más. Ya lo decimos mucho en Yslamac. Pero de vez en cuando la vida te lo demuestra en mitad de una calle de Málaga, con el móvil en el bolsillo y sin prisa ninguna. Fuente

  • May 12 · 12 min

    La tecnología me ha salvado la vida… otra vez

    ¿Habéis salvado la vida alguna vez gracias a la tecnología? No me refiero al hecho de que en alguna ocasión hayáis estado muy mal de salud, y conseguisteis salir adelante gracias a los avances tecnológicos. NO. Lo de salvar la vida lo decía… lo digo en sentido figurado. Lo que pregunto es si habéis tenido que afrontar alguna situación muy importante para vosotros desde el punto de vista laboral, educativo, formativo, familiar… lo que sea… y pudisteis hacerlo gracias a la tecnología. Yo sí. Creo que en alguna ocasión incluso le he dedicado uno de los podcasts de YslaMac… y ahora vuelvo a hacerlo porque me ha vuelto a pasar, la tecnología me ha salvado la vida. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de mayo de 2026 os contaré que vuelvo a alucinar con los avances tecnológicos, por lo mucho que nos ayudan en nuestro día a día. Algo que valoro especialmente cuando logro salir airoso de una importante batalla gracias a los cacharritos tecnológicos. Por cierto, grabo este podcast desde la Feria del Libro de Jaén. Es simplemente porque me apetece, pero también como avance de algo que pronto conoceréis. ¿Por qué me ha salvado la vida la tecnología? He estado unos días fuera de casa, fuera de Jaén. Ha sido un viaje de ocio pero que afronté con cierta intranquilidad porque estaba pendiente de formalizar una documentación muy importante que podía llegar de un momento a otro, temía que me pillara fuera y me fuera difícil hacerlo bien, incluso que no pudiera hacerlo por cualquier historia que surgiera… y eso hacía que viajara con cierta intranquilidad. Con mi iPhone 12 (que es el que tengo) o mi iPad de segunda generación (que también me llevé, como hago siempre) podría gestionar la documentación, en caso de que llegara. Pero para estar más seguro de poder hacerlo, y viajar más tranquilo, me llevé también mi MacBook Air M1. Nunca viajo con él en este tipo de ocasiones, pero esta vez sí que lo hice. Pues bien. Tal y como me temía, estando a varios miles de kilómetros de casa recibo un mail indicándome que tenía que llevar a cabo un procedimiento administrativo consistente en aportar determinada documentación, y rellenar y firmar otros papeles que me aportaban ellos. Pese a llevar, como os he indicado, mi iPhone, mi iPad y mi MacBook… la cosa se desarrolló de tal forma que tuve que hacerlo todo con el iPhone. Finalmente todo salió bien… gracias a la tecnología, gracias a aparatos y servicios verdaderamente extraordinarios pero que calificamos ya como normales porque se han instalado en nuestro día a día. Nos vamos oyendo… y viendo. Fuente

  • May 5 · 17 min

    Fusión Nuclear ¿Estamos por fin cerca de la energía ilimitada?

    La fusión nuclear es el proceso que alimenta al Sol y a todas las estrellas del universo: dos núcleos ligeros de hidrógeno se unen para formar helio, liberando en ese proceso una cantidad de energía colosal. La humanidad lleva más de setenta años intentando replicar este fenómeno de forma controlada aquí, en la Tierra, con un objetivo claro: obtener una fuente de energía limpia, segura y prácticamente inagotable. A diferencia de las centrales nucleares actuales, que funcionan por fisión —partiendo átomos pesados de uranio y generando residuos radiactivos de muy larga duración—, la fusión no produce ese tipo de residuos, no existe riesgo de accidente catastrófico y su combustible principal, el deuterio, puede extraerse del agua del mar. Las reservas son, en la práctica, ilimitadas. Por eso se habla de ella como el santo grial de la energía. El principal reto técnico radica en las condiciones necesarias para que la reacción ocurra: se necesitan temperaturas de hasta cien millones de grados centígrados —diez veces más que el núcleo solar—, que convierten la materia en plasma, el cuarto estado de la materia. Confinar ese plasma con estabilidad suficiente es el desafío científico y de ingeniería más ambicioso de la historia de la física aplicada. Los avances recientes son, por primera vez, verdaderamente históricos. En diciembre de 2022, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California logró la ignición nuclear: obtener más energía de la invertida para iniciar la reacción. Un hito comparable al primer vuelo de los hermanos Wright. Al mismo tiempo, ITER, el reactor experimental más grande del mundo, construido en el sur de Francia con la colaboración de treinta y cinco países —entre ellos España a través de la Unión Europea—, avanza hacia sus experimentos a pleno rendimiento en los años 2030. En paralelo, la inversión privada en fusión nuclear ha superado los 10.000 millones de dólares a nivel mundial. Empresas como Commonwealth Fusion Systems, Helion o TAE Technologies compiten por desarrollar reactores compactos y comercialmente viables antes de 2040. España, por su parte, participa activamente a través del CIEMAT y su reactor TJ-II en Madrid —el segundo stellarator más grande de Europa—, que en 2025 incorporó inteligencia artificial de IBM para acelerar el análisis del plasma. Quedan retos importantes por resolver: la estabilidad prolongada del plasma, el desarrollo de materiales capaces de soportar el bombardeo continuo de neutrones y la reducción drástica de los costes de construcción. Pero el momento actual es, sin duda, el más prometedor de la historia de la fusión nuclear. La pregunta ya no es si será posible, sino cuándo llegará y si lo hará a tiempo para contribuir decisivamente a la lucha contra el cambio climático. Fuente

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