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Artwork for El Señor Está Cerca

El Señor Está Cerca

Granos de Vida

"El Señor Está Cerca" es un devocional diario con meditaciones bíblicas para cada día.
Este podcast es un audiolibro basado en la edición impresa del mencionado devocional. Si quieres adquirir el tuyo, por favor contáctate con el distribuidor de tu país: www.granosdevida.cl/esec

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  • Yesterday · 3 min

    Martes 1 de Septiembre de 2026 / El juicio recto entre el pueblo de Dios

    Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. Deuteronomio 16:18 El juicio recto entre el pueblo de Dios Dios ordenó a Israel que estableciera jueces y oficiales para garantizar que el pueblo fuera juzgado con justicia. Dios es justo, y no cerrará los ojos ante la injusticia. Como nos recuerda el salmista: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono” (Sal. 89:14). Como creyentes, debemos aprender a no vengarnos, porque “conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:30). En 1 Corintios 6, Pablo reprende a los corintios porque algunos se demandaban unos a otros ante los tribunales civiles. Entonces, les muestra la actitud cristiana al preguntar: “¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?” (1 Co. 6:7). Esta es una actitud difícil para el hombre natural. Sin embargo, el Espíritu de Dios puede producir esto en nosotros por medio de su poder. Pero ¿qué sucede cuando necesitamos ayuda en situaciones conflictivas o en asuntos difíciles? Si, como dice la Escritura, vamos a juzgar al mundo y a los ángeles (véase 1 Co. 6:2), debemos ser capaces de juzgar los asuntos de esta vida. Esto, sin embargo, requiere una verdadera sumisión al Señor. Si recurrimos a hermanos sabios para que ejerzan juicio en una situación, confiando en su discernimiento, también debemos someternos a su juicio. Si nos negamos a aceptar su juicio porque no es el resultado que esperábamos, esto manifiesta falta de sumisión y que la carne está en acción. En tal caso, no deberíamos extrañarnos si los problemas continúan. Dios es justo y desea que haya justicia entre su pueblo. Si sufrimos injusticia, debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien encomendó “la causa al que juzga justamente” (1 P. 2:23). No busquemos la justicia para nosotros mismos, caminando así rectamente a los ojos de Dios. Alexandre Leclerc

  • Monday · 3 min

    Lunes 31 de Agosto de 2026 / Santificación permanente y progresiva

    Y esto [malhechores] erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:11 Esta es la voluntad de Dios, su santificación… poseer su propio vaso en santificación y honor. 1 Tesalonicenses 4:3-4 NBLA Y el mismo Dios de paz os santifique por completo. 1 Tesalonicenses 5:23 Santificación permanente y progresiva Estos versículos nos muestran las dos caras de la santificación. En primer lugar, los cristianos han sido santificados. Esta es una realidad permanente. En el momento en que confiamos en Jesucristo para el perdón de nuestros pecados, la obra de la santificación quedó consumada. Al igual que los términos «santos» y «santidad», santificación significa, sencillamente, que Dios nos ha apartado para sí mismo. Declara que ya no somos lo que éramos. En la Epístola a los Corintios, el apóstol Pablo recuerda que algunos habían sido ladrones, borrachos, practicantes de inmoralidad sexual o tenían un mal hablar, pero ahora habían sido santificados. Dios los apartó de su entorno anterior, dándoles una nueva identidad: ahora eran únicamente suyos. Pero la verdad doctrinal debe conducir a una respuesta práctica. Los versículos dirigidos a los tesalonicenses ilustran el segundo aspecto de la santificación: estamos siendo santificados. Esto es progresivo. Dios desea que avancemos en una vida cada vez más apartada para él, tomando decisiones motivadas por prioridades centradas en su voluntad. Esta es nuestra responsabilidad. No debe ser un impulso ocasional, sino un hábito constante que moldea nuestro pensar y actuar a lo largo del día. Al mismo tiempo, reconocemos que solo Dios puede obrar en nosotros el deseo y la capacidad de vivir para su gloria. F. B. Hole, un escritor del siglo pasado lo expresó de forma elocuente: «Sabiendo que somos permanentemente santificados –santos, apartados– actuamos como la buena porcelana de Dios. Vivimos la santidad de un pueblo que pertenece a Dios. Ya hemos sido hechos aptos para el cielo –no tenemos que ganarlo–, pero la santificación progresiva nos hace aptos para vivir en la tierra». Stephen Campbell

  • Sunday · 3 min

    Domingo 30 de Agosto de 2026 / ¿Por qué esperar? Podemos honrar a nuestro Salvador ahora

    Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré… y yo publicaré tu grandeza. Salmo 145:3-6 ¿Por qué esperar? Podemos honrar a nuestro Salvador ahora Cerca del final del libro de los Salmos, es conmovedor encontrar esta exclamación de alabanza al Dios del universo. Hemos conocido la realidad de su gracia perdonadora, manifestada en el Hijo de su amor, a quien entregó como el sacrificio perfecto para quitar nuestros pecados. Sin duda, esto acrecienta nuestro asombro ante su grandeza. Ciertamente, Dios ha manifestado su grandeza en todas las obras de la creación. Pero considere cuán inmensa es la grandeza de su amor, expresada en su maravilloso plan de salvación. Él nos ha atraído hacia sí mismo, concediéndonos el gozo indescriptible de conocerlo. Su grandeza está más allá de toda capacidad humana para comprenderla. Verdaderamente es “inescrutable”. Este salmo expresa el sentir de quienes heredarán las bendiciones del reino milenial. Aunque hoy el mundo no reconozca la grandeza de Dios, en ese día no habrá excusa alguna para ignorarla. Cristo vendrá con poder y majestad para reclamar su legítimo lugar de autoridad. Muchas generaciones vivirán durante ese reino de paz y lo alabarán con alegría. Sin embargo, no necesitamos esperar hasta entonces para honrarlo. Nosotros, que ya hemos conocido al Salvador, tenemos ahora el privilegio de alabarlo y reconocer su autoridad en la práctica. “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré” (vv. 5-6). Estas palabras nos interpelan personalmente. Alabémoslo por su bondad amorosa y honrémoslo tanto con nuestras palabras como con nuestra manera de vivir. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Ro. 11:36). L. M. Grant

  • Saturday · 3 min

    Sábado 29 de Agosto de 2026 / El gozo cristiano no está relacionado con las circunstancias

    Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! Hechos 26:29 El gozo cristiano no está relacionado con las circunstancias El apóstol podía decir desde el fondo de su corazón a quienes lo rodeaban que deseaba que fueran como él, salvo por sus cadenas. Se sintió impulsado a expresar lo que sabía, es decir, a dar testimonio de lo que sucedía en un corazón que disfrutaba de su posición en Dios. Su alma estaba tan alegre que podía desear para otros lo mismo que él mismo experimentaba. El gozo siempre está lleno de buena voluntad; mientras que el gozo divino rebosa de amor. Pero esta declaración también nos revela el estado interior del apóstol, a pesar de sus duras circunstancias. Llevaba más de dos años prisionero, y sin embargo, su corazón rebosaba de una felicidad consciente, firme y real. Todo lo que podía desear era que quienes lo escuchaban –incluso el rey– fuesen como él, excepto en lo que respecta a esas cadenas. Tal es el efecto del extraño gozo que nace en un alma que ha recibido plenamente el cristianismo. Es una dicha que, en esencia, no deja nada que desear, y que siempre va unida a la fuerza del amor, que se manifiesta en el deseo de que otros la compartan. Vemos también aquí que se trata de una alegría que las circunstancias externas no pueden tocar; una fuente de gozo que brota desde lo profundo del alma. Las condiciones exteriores del apóstol difícilmente podían inspirar gozo. Desde hacía tiempo estaba preparado para enfrentar cadenas y tribulaciones; pero ninguna de esas cosas lo conmovía. Tampoco consideraba su vida como algo valioso en sí mismo, con tal de poder acabar su carrera con gozo y cumplir el ministerio que había recibido del Señor Jesús: testificar del evangelio de la gracia de Dios (véase Hch. 20). J. N. Darby

  • Friday · 3 min

    Viernes 28 de Agosto de 2026 / Vivir por fe

    Mas el justo vivirá por fe. Hebreos 10:38 Vivir por fe Todo hijo de Dios es llamado a vivir por fe. Es un error muy grave señalar a ciertas personas que no tienen una renta determinada ni ningún tipo de propiedad, y hablar de ellas como si fueran las únicas que viven por fe. Según este punto de vista de la vida de fe, noventa y nueve de cada cien cristianos se verían privados del precioso privilegio de vivir por fe. Si un hombre tiene un ingreso fijo, un determinado salario, o lo que comúnmente se denomina un oficio «secular», mediante el cual se gana el pan para él y su familia, ¿no tiene el privilegio de vivir por fe? ¿Acaso nadie vive por fe excepto aquellos que carecen de medios de subsistencia? ¿Acaso la vida de fe se limita a la simple condición de confiar en Dios para la comida y el vestido? ¡Cómo se rebaja esa vida de fe cuando se limita a la cuestión de las necesidades temporales! Confiar en Dios para todas las cosas es, sin duda, algo muy cierto y bendito; pero la vida de fe tiene una esfera más elevada, un mayor alcance, que las cosas temporales y la simple satisfacción de nuestras necesidades materiales. Abarca todo lo que concierne a nosotros, en cuerpo, alma y espíritu. Vivir por fe es andar con Dios; aferrarse a él; depender de él; tomar de sus fuentes inagotables; hallar todos nuestros recursos en él y tenerlo como refugio perfecto de nuestros ojos y como el objeto que satisface plenamente el corazón; conocerlo como nuestro único recurso en todas las dificultades y en todas nuestras pruebas. Es estar vinculados absoluta, completa y continuamente a él; ser enteramente dependientes de él, al margen y por encima de toda confianza en la criatura, de toda esperanza humana y de toda expectativa terrenal. Tal es la vida de fe. Procuremos entenderla. Debe ser una realidad o nada. De nada servirá hablar acerca de la vida de fe; debemos vivirla C. H. Mackintosh Es muy dulce fiar en Cristo y cumplir su voluntad; No dudando su palabra que es la luz y la verdad. L. M. Stead

  • Thursday · 3 min

    Jueves 27 de Agosto de 2027 / La esperanza cristiana: un motor poderoso

    Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Romanos 8:25 La esperanza cristiana: un motor poderoso La esperanza para el cristiano es un motor poderoso. Es segura, firme, infalible. No se parece en nada a las esperanzas construidas sobre fundamentos terrenales. El cimiento de nuestra esperanza de gloria es Dios mismo, y su Hijo glorificado. La perspectiva que se nos presenta no puede ser inferior a esto: la gloria eterna con Cristo en el cielo. Nadie que tenga esta esperanza será jamás defraudado, porque Dios es el fiel que ha prometido. Cada hijo de Dios será llevado finalmente a disfrutar plenamente los privilegios y honores de la filiación. Toda esperanza sembrada por Dios en el corazón será consumada; cada palabra de promesa cumplida con fidelidad. “Hechos conformes a la imagen de su Hijo” (v. 29): este es nuestro destino. Cuando esta verdad llena el corazón, se convierte en una motivación irresistible para el alma. ¡Cuántas largas horas de sufrimiento han sido iluminadas por esta esperanza! Ha alegrado a moribundos, ha consolado a los fatigados. A muchos peregrinos temerosos en su camino hacia la eternidad, los ha fortalecido con nuevo valor. Para el hijo de Dios, el tiempo es breve y el sufrimiento, pasajero. Muchos santos, abatidos por el camino, cansados por los golpes del enemigo y enfermos de corazón por sus engaños y crueldad, han sido reavivados por esta llama ardiente: el fin está cerca. A siervos adormecidos, esta esperanza los ha sacudido para una nueva devoción, despertándolos de su letargo espiritual. La eternidad se acerca. La fe pronto dará lugar a la vista. ¡Despierten, entonces, siervos del Maestro! No busquen reposo aquí abajo. Despierten y trabajen. Solo por este breve tiempo tenemos la oportunidad de hablar a un mundo azotado por el pecado acerca del Salvador crucificado, de la paz presente y de la gloria venidera para los que creen en él. Solo ahora podemos animar al desalentado y consolar al cansado. Solo ahora podemos luchar por amor a Cristo en medio de la adversidad y la oposición, fortalecidos por la esperanza del día que pronto llegará. H. F. Witherby

  • August 26 · 3 min

    Miércoles 26 de Agosto de 2026 / Un piadoso padre de familia

    Un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales… Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Job 1:1-5 Un piadoso padre de familia Los acontecimientos relatados en el libro de Job ocurrieron, con toda probabilidad, en tiempos de los patriarcas, antes de que Israel fuera una nación y mucho antes de que la Ley fuera dada. Siglos después, el apóstol Pedro diría: “Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:34-35). Job era un hombre inmensamente rico que vivía en la tierra de Uz, una región al este de Canaán, posteriormente asociada con Esaú y conocida como Edom. Dios mismo lo elogió delante de Satanás, el acusador de los hermanos, llamándolo “mi siervo”, y destacando su piedad e integridad. Un detalle a menudo pasado por alto es el ejemplo de los hijos de Job como hermanos mayores. El salmista exclama: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Sal. 133:1). La vida familiar de Job se caracterizaba por la comunión: cada uno de los siete hijos tenía su propia casa y mostraban hospitalidad. Organizaban banquetes en días especiales –probablemente cumpleaños– y siempre invitaban a sus hermanas. Job, por su parte, no se entrometía ni acusaba a sus hijos. Más bien, manifestaba un profundo cuidado espiritual por ellos: después de los días de fiesta, ofrecía holocaustos en su favor, diciendo: “Quizá habrán pecado” (v. 5). ¿Amamos así a nuestros hijos? ¿Confiamos en ellos? ¿Oramos por ellos regularmente, pensando en sus actividades y preocupaciones? Hagámoslo con regularidad, con fe, no solo cuando hay problemas. Eugene P. Vedder, Jr.

  • August 25 · 3 min

    Martes 25 de Agosto de 2026 / Lecciones en la cima y a los pies del monte

    Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. Lucas 9:37 Lecciones en la cima y a los pies del monte Me pregunto si los rostros de los discípulos resplandecían cuando bajaron del monte, como le sucedió a Moisés, de quien está escrito: “Aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí… no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios” (Éx. 34:29). Aquellos tres discípulos también habían estado en un monte con el Señor, y allí presenciaron una visión anticipada del reino de Dios en gloria. Moisés y Elías estaban presentes y hablaban con Jesús “de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén” (v. 31), en cumplimiento de todo lo anunciado por la Ley y los Profetas. Se nos dice que los discípulos “estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús” (v. 32). También nosotros necesitamos ser despertados del letargo espiritual, y que los ojos de nuestra fe sean abiertos para contemplar la gloria del Señor. Cuando eso ocurra, no nos apresuraremos a hablar en su presencia, como hizo Pedro al proponer tres enramadas, colocando a Moisés y Elías en el mismo nivel que al Señor. Entonces intervino el Padre, celoso de la gloria de su Hijo, y corrigió esa visión distorsionada: “Este es mi Hijo amado; a él oíd” (v. 35). Al descender del monte, los discípulos se encontraron con una situación que superaba su capacidad: un padre afligido por su hijo poseído por un espíritu maligno. Incapaces de ayudar, recurrieron al Señor. Él simplemente dijo: “Trae acá a tu hijo” (v. 41). Qué instrucción tan preciosa para nosotros. Cuando nos enfrentamos a circunstancias que están más allá de nuestro control, podemos llevarlas a Jesús. Podemos traerle a nuestros hijos, nuestro matrimonio, nuestras finanzas. Podemos presentarle nuestras relaciones rotas, nuestra soledad, nuestras cargas ocultas, nuestras adicciones. Y descubriremos que, donde los discípulos son impotentes, hay un Dios omnipotente. Jesús sanó al niño y lo devolvió a su padre. “Y todos se admiraban de la grandeza de Dios” (v. 43). Richard A. Barnett

  • August 24 · 3 min

    Lunes 24 de Agosto de 2026 / Obediencia, conformidad y legalismo

    Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15 Obediencia, conformidad y legalismo En esencia, la obediencia es una actitud del corazón hacia una autoridad superior. Para los cristianos, esa autoridad suprema es Dios mismo. Obedecer también implica nuestra actitud hacia Dios. El legalismo, en contraste, invierte el orden correcto: pone el énfasis en el mandamiento por encima del que lo dio. Pone el énfasis en la ley, y en guardarla por el bien de esa misma ley, en lugar de darle la gloria al Dador de ella. El legalista tiende a poner su vista en cómo actúan los demás en lugar de juzgar la actitud de su propio corazón. Así actuaban los fariseos en los días del Señor Jesús. El apóstol Pablo, en Romanos 2, expone con claridad a aquellos líderes religiosos. Cada uno de nosotros debe examinar su propio corazón y juzgar las verdaderas motivaciones que nos llevan a obedecer. Por otro lado, la conformidad se refiere al aspecto externo del hombre. Muchas personas se conforman a las normas únicamente por temor a las consecuencias, pero no por respeto a la autoridad. Por ejemplo, todos hemos conducido alguna vez respetando el límite de velocidad, no por convicción, sino simplemente por evitar una multa. En ese caso, no hay una verdadera actitud de obediencia, sino solo miedo al castigo. Aquí se revela un principio importante: la conformidad puede evitar una sanción, pero no produce la paz ni la alegría que nacen de una obediencia sincera. Ante todo, la obediencia es una actitud de oír. El término griego para obedecer significa literalmente “oír bajo”, es decir, oír desde una posición de humildad y sumisión. Cuando escuchamos con un corazón obediente, reconocemos tanto la autoridad como la sabiduría de quien nos habla. Por el contrario, cuando nos negamos a obedecer, nos colocamos por encima de esa autoridad y adoptamos una actitud de rebelión, aunque sea de forma interna. La desobediencia, por tanto, no siempre se manifiesta en actos visibles, sino que puede esconderse en los pensamientos y actitudes del corazón. S. J. Hulshizer

  • August 23 · 3 min

    Domingo 23 de Agosto de 2026 / Melquisedec (7)

    Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo… creador de los cielos y de la tierra. Génesis 14:18-19 Melquisedec (7) Creador del cielo y de la tierra Hemos visto que, en muchos aspectos, Melquisedec es una figura anticipada del Señor Jesucristo, una brillante sombra que apunta a su gloria futura. El sacerdocio de Cristo es según el orden de Melquisedec pero, al mismo tiempo, su ministerio actual refleja también el modelo de Aarón. La Epístola a los Hebreos también señala que el ministerio de Aarón era una figura del servicio sacerdotal de Cristo en muchos aspectos. Al igual que Aarón, quien entraba detrás del velo durante el gran día de la expiación, Cristo ha entrado en los cielos por nosotros. En el día de su gloria, él saldrá del cielo como Melquisedec, Sacerdote (y Rey) del Dios Altísimo, “creador del cielo y de la tierra”. El nombre Dios Altísimo (El Elyon) es el nombre de Dios en su aspecto milenial, como soberano de las naciones. El Salmo 83 ilustra esto claramente: los enemigos de Israel tramarán borrar a Israel del mapa. Pero Dios intervendrá con juicio, y al final todos reconocerán que solo él es “Altísimo sobre toda la tierra” (Sal. 83:18). En ese día, Cristo ejecutará este gobierno, pues el Altísimo reunirá “todas las cosas en Cristo… así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Ef. 1:10). Podemos resumir el sacerdocio de Cristo según Melquisedec de esta manera: su orden es eterno, pero su función se desplegará plenamente en el reino milenial. Esta verdad se anticipa en Génesis 14, donde Melquisedec aparece después de una gran batalla entre reyes aliados. Es una figura de la venida del Señor Jesús tras la batalla de Armagedón. Como entonces Melquisedec ofreció pan y vino, símbolo de bendición y comunión, así también Cristo traerá refrigerio y bendición a su pueblo, representado por Abraham. Mientras aguardamos ese glorioso día, nuestro privilegio como santos de Dios es conocer esa bendición y privilegio, participando del pan y el vino hasta que él venga. Brian Reynolds

  • August 22 · 3 min

    Sábado 22 de Agosto de 2026 / Adornando el mensaje del evangelio con buenas obras

    Mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. Tito 2:10 Adornando el mensaje del evangelio con buenas obras Los hombres y mujeres cuyas vidas rebosan de buenas obras son los intérpretes más prácticos y convincentes del mensaje del Evangelio. Ellos traducen sus bendiciones espirituales y materiales en ayuda concreta para las circunstancias presentes. Así fue con Florencia Nightingale, quien se desgastó sirviendo a los soldados en los duros campos de batalla de Crimea. Así también lo hizo Mary Reed, que entregó su vida a los leprosos de la India y murió entre ellos, convertida en una de los suyos. Ambas adornaron el Evangelio con su ejemplo, y a su vez fueron adornadas por él. Fue así también como muchos de los primeros paganos fueron conquistados para Cristo. Cuando los cristianos eran calumniados y perseguidos, no respondían con venganza, sino que ofrecían a sus perseguidores el testimonio irrefutable de las buenas obras (véase 1 P. 2:12). Este es, después de todo, uno de los propósitos fundamentales por los que el Señor nos ha dejado en este mundo: ser una bendición para otros. ¿Tendría sentido construir una máquina costosa solo para admirar su diseño y funcionamiento? Las máquinas se fabrican para producir resultados, para realizar un trabajo útil que beneficie a otros. Así también, Dios nos ha salvado, santificado y provisto abundantemente, no solo para nuestro bienestar, sino para que seamos instrumentos útiles, preparados para toda buena obra. Y en este llamado a las buenas obras, la fuerza propulsora es el amor. Se cuenta que un hombre, al ver a una frágil enfermera limpiando las llagas gangrenosas de soldados heridos, exclamó: «Yo no haría eso ni por un millón de dólares». Sin detener su labor, ella respondió: «Yo tampoco lo haría». El amor de Cristo es el gran motor que nos impulsa a realizar tales tareas. G. Henderson

  • August 21 · 3 min

    Viernes 21 de Agosto de 2026 / El camino correcto (16) Sanación, recuperación, restauración

    Guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Isaías 42:16 El camino correcto (16) Sanación, recuperación, restauración Israel, el siervo e hijo del Señor (véase Éx. 4:23), se había vuelto infiel y espiritualmente ciego. Su endurecimiento lo hizo incapaz de cumplir su llamado como siervo de Dios. Pero cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su propio Hijo, quien asumió ese papel y lo cumplió perfectamente para satisfacción de Dios. Él fue el verdadero Siervo, el escogido de Dios, aun cuando fue rechazado por su propio pueblo. Sin embargo, permaneció fiel y obediente en todo, incluso hasta la muerte. El Siervo justo murió en lugar de los injustos, entregándose por aquellos que lo rechazaron. Durante el actual día de gracia, el Señor ha levantado un ejército de siervos que siguen al único y fiel Siervo. Y tras el arrebatamiento de la Iglesia, Dios obrará de manera maravillosa en su pueblo terrenal: muchos de Israel se volverán a Él. Aunque Isaías 42:16 puede aplicarse espiritualmente a los creyentes del presente día de gracia, su cumplimiento profético se refiere al remanente de Israel que se someterá finalmente al Mesías. Dios mismo quitará su ceguera, los apartará de los falsos pastores y los guiará por sendas que nunca antes conocieron, transformando su oscuridad en luz. Tal como proclamó Juan el Bautista, el Mesías enderezará lo torcido. Y la fidelidad de Dios no los abandonará, aunque ellos una vez lo abandonaron a él. Con “llanto” y “súplicas” vendrán a él, y él los guiará, pues el Señor les promete: “Los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán” (Jer. 31:9 NBLA). ¡Qué maravilla! “Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” (Is. 48:17). ¡Él hará bien todas las cosas! Alfred E. Bouter

  • August 20 · 3 min

    Jueves 20 de Agosto de 2026 / Falsa culpabilidad

    Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Romanos 8:1 Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:31-32 Falsa culpabilidad Para algunos de nosotros, la culpa se ha convertido en una compañera constante. Vivimos bajo el peso de errores pasados y el temor de volver a cometerlos. Aunque tratamos de avanzar, el reproche interior persiste. No toda emoción de culpa se basa en hechos reales, pero cuando quebrantamos los mandamientos bíblicos o incluso normas civiles justas, la culpabilidad es legítima. En esos casos, el Espíritu Santo nos convence de pecado, mostrándonos lo que está mal y cómo corregirlo. Cuando confesamos nuestras faltas, Dios responde con perdón y limpieza total de la culpa (véase Sal. 32:5). ¿De dónde proviene, entonces, la falsa culpabilidad? Existen varias respuestas. Una de las más comunes es el ataque de Satanás. Como «acusador de los hermanos», él siembra mentiras y reproches con el fin de robarnos la paz interior, reemplazándola por ansiedad y desaliento. Otra fuente de culpa es el legalismo: medir la conducta con estándares humanos rígidos y extra-bíblicos. Aunque la Palabra de Dios establece cómo debemos vivir, algunos cristianos o denominaciones imponen normas adicionales. El incumplimiento de estas normas, impuestas por el hombre, puede avergonzarnos. También influyen ciertas experiencias de la infancia. El recuerdo de eventos traumáticos o el peso de no haber cumplido las expectativas paternas pueden marcar profundamente la conciencia. A esto se suma la tendencia al perfeccionismo: una voz interna que insiste en que siempre podríamos haber hecho más o mejor, lo cual genera el sentimiento de culpa. El legalismo, los recuerdos dolorosos, los comentarios hirientes y el perfeccionismo son terreno fértil para la culpa. Si estás luchando con el peso de una conciencia intranquila, asegúrate de examinar la legitimidad de su origen. Tim Hadley, Sr.

  • August 19 · 3 min

    Miércoles 19 de Agosto de 2026 / El perturbador de Israel

    Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel? Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová. 1 Reyes 18:17-18 El perturbador de Israel El rey Acab fue al encuentro del profeta; inmediatamente lo acusa de ser aquel que turba a Israel. El país está lleno de ídolos y de templos de ídolos; Aseras y altares de ídolos, servidos por sacerdotes idólatras, se encuentran por todas partes; el pueblo ha abandonado a Dios y ha seguido a Baal; el rey es el jefe de la apostasía y su mujer, una pagana asesina; toda esta acumulación de maldad no es un desorden a los ojos del rey. Sin embargo, si la sequía en el país y el hambre en Samaria vienen a contrariar sus caprichos y poner en peligro a sus caballos, entonces hay una profunda perturbación y el hombre por cuya palabra los cielos permanecen cerrados es, para el rey, aquel que turba. Por el poder del Dios vivo, Elías puede resucitar a un muerto y ordenar a la lluvia; pero si denuncia el pecado y advierte al pecador, enseguida es considerado como un sembrador de disturbio. La presencia del hombre que pone el pecado sobre la conciencia y lleva al pecador a la presencia de Dios siempre es turbadora en este mundo. Cuando Cristo vino a este mundo, Herodes “se turbó, y todo Jerusalén con él” (Mt. 2:3). Más tarde, Pablo y sus compañeros fueron considerados como provocadores de disturbios, pues los excitados ciudadanos de Filipos dijeron: “Estos hombres… alborotan nuestra ciudad” (Hch. 16:20). El cristiano mundano no será tratado de perturbador. Por el contrario, este era considerado como un muy apreciado miembro de la sociedad. Pero el hombre de Dios, que se mantiene separado de la corriente del mundo –al mismo tiempo que da testimonio del mal y advierte del juicio venidero– siempre será aquel que turba, incluso si proclama la gracia e indica el camino de la bendición. Hamilton Smith

  • August 18 · 3 min

    Martes 18 de Agosto de 2026 / ¿Hacia dónde nos inclinamos?

    En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5:8 ¿Hacia dónde nos inclinamos? En la ciudad de Utqiagvik, Alaska, ocurre un fenómeno singular cada año: a mediados de noviembre, el sol se pone y no vuelve a salir durante más de dos meses. Esta comunidad, la más septentrional de Estados Unidos, experimenta entonces un largo periodo sin luz solar directa. Aunque durante unas pocas horas al día hay una tenue claridad –el sol se encuentra justo por debajo del horizonte–, la luz del día como tal desaparece por cerca de 64 días. Desde el punto de vista científico, esto se explica por la inclinación del eje terrestre y su posición con respecto al sol durante los meses de otoño e invierno. Pero este fenómeno también ofrece una ilustración espiritual para nosotros como creyentes. En Efesios 5:8 leemos: “Ahora sois luz en el Señor”. Esta es nuestra posición inmutable ante Dios, quien nos libró de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor. Sin embargo, también se nos exhorta a caminar “como hijos de la luz”. Esa es nuestra responsabilidad. Así como la inclinación de la Tierra puede sumir a una ciudad en oscuridad, una vida inclinada lejos de Cristo nos llevará inevitablemente a la penumbra espiritual. Este principio se refleja en la vida de Jacob. En Génesis 28:11 leemos: “El sol se había puesto”; este incidente marca el inicio de una etapa de su vida marcada por el engaño y los conflictos. No se menciona un nuevo amanecer en su vida hasta veinte años después. En Peniel, cuando, exhausto de su propia autosuficiencia, se rindió ante el Ángel del Señor (véase Gn. 32:31). Aunque el sol físico siguió saliendo cada día, era como si Jacob hubiese vivido en oscuridad espiritual durante todo ese periodo. El mundo que nos rodea ya es suficientemente oscuro. ¿Por qué nosotros, que conocemos a la Luz del mundo, viviríamos apartados de ella? Cuando orientamos nuestra vida hacia Dios, quien es luz, no solo caminamos como hijos de la luz: también reflejamos su luz a los demás. Stephen Campbell

  • August 17 · 3 min

    Lunes 17 de Agosto de 2026 / Melquisedec (6) Un sacerdote real

    Será sacerdote sobre Su trono y habrá consejo de paz entre los dos oficios. Zacarías 6:13 NBLA Melquisedec (6) Un sacerdote real El versículo de hoy, en el libro de Zacarías, nos presenta una profecía asombrosa acerca del Mesías: él será “sacerdote sobre su trono”. Esto significa, sencillamente, que él será Rey y Sacerdote al mismo tiempo. Un sacerdote real era algo que Israel, como nación, nunca había visto. De hecho, los oficios de rey y sacerdote se mantenían estrictamente separados, y solo los hijos de Aarón podían ejercer como sacerdotes en el templo (véase Nm. 16:39-40). El rey Uzías aprendió una dolorosa lección cuando intentó actuar como sacerdote en el templo (véase 2 Cr. 26:16-21). Zacarías mira proféticamente hacia un tiempo futuro en el que se establecerá un “consejo de paz” entre la realeza y el sacerdocio. El Mesías (el Rey) será también Sacerdote sobre su trono durante el reino milenial. Quizás usted se pregunte: «¿Y qué tiene que ver todo esto con Melquisedec?». La respuesta es clara: Melquisedec era “sacerdote del Dios Altísimo”, pero también “rey de justicia” y “rey de paz” (véase Gn. 14:18; He. 7:2). Melquisedec es uno de los primeros tipos de Cristo en toda la Biblia: ¡era rey y sacerdote al mismo tiempo! Lo mismo vemos en el Salmo 110, un reconocido salmo mesiánico: allí se nos revela que el Cristo reinará desde Sion con la vara de su poder (véase Sal. 110:2, 5), pero también que Dios ha jurado que él será “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Sal. 110:4). De esta manera, el mensaje de Zacarías está en perfecta armonía con el Salmo 110. Ahora bien, esto no es simplemente un ejercicio académico o profético. Nos involucra vitalmente, pues, en la actualidad, somos “real sacerdocio” (1 P. 2:9). Y, en el siglo venidero, reinaremos juntamente con Cristo, porque él nos ha hecho “reyes y sacerdotes” (Ap. 1:6). ¡Qué glorioso futuro nos espera! Brian Reynolds

  • August 16 · 3 min

    Domingo 16 de Agosto de 2026 / Digno es el Cordero

    Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad. 1 Crónicas 29:11 NBLA Digno es el Cordero A David se le ha llamado, con justicia, músico, poeta, destructor de gigantes, guerrero y, por supuesto, rey. Pero, por encima de todos estos títulos, la Escritura lo describe como un hombre conforme al corazón de Dios. No solo amaba y adoraba a Dios, sino que respondía con asombro y profunda gratitud a todo lo que el Señor le revelaba. Se deleitaba en explorar los pensamientos divinos. Y en ninguna parte se ve esto con más claridad que en el pasaje de hoy. Sin embargo, ese pasaje va más allá de la adoración personal de David, pues, en realidad, es una profunda profecía acerca de nuestro Señor Jesucristo: “Tuya es, oh Señor, la grandeza…” – Él es grande en su gloria divina, grande en su poder creador, grande en su descenso desde el trono al pesebre. En su encarnación, el ángel anunció: “Este será grande” (Lc. 1:32). “… y el poder” – Cuando el Señor Jesús caminó entre los hombres, manifestó el poder de Dios para sanar y hacer el bien. Pero –¡bendito Salvador! – nunca utilizó ese poder para su propia comodidad. “… y la gloria” – Poco antes de ir a la cruz, él dijo: “Para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre” (Jn. 12:27-28). En efecto, la gloria de Dios resplandeció en el Calvario cuando el Señor Jesús quitó el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. “… y la victoria” – Nos situamos, con gozo, ante la tumba vacía y oímos la voz del ángel: “No está aquí, pues ha resucitado” (Mt. 28:6). ¡Qué victoria! Su resurrección proclamó su triunfo total sobre el pecado, la muerte y Satanás. “… y la majestad” – Miramos hacia el día en que él volverá a la tierra para juzgar con justicia y hacer guerra (véase Ap. 19:11 NBLA). ¡Qué majestad tendrá entonces! Será aclamado por todos como “Rey de reyes y Señor de señores” (Ap. 19:16). Verdaderamente, ¡digno es el Cordero! Grant W. Steidl

  • August 15 · 3 min

    Sábado 15 de Agosto de 2026 / La gracia de Dios en acción

    Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad… Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2 Corintios 8:1-2, 9 La gracia de Dios en acción La gracia no es una cualidad natural del corazón humano. ¡Gracias sean dadas a Dios, quien se deleita en conceder gracia! Su gracia es tan ajena a nuestros corazones humanos, que cuando la vemos obrando, nos asombra y llena de gozo. La descripción que el apóstol Pablo hace de la gracia de Dios manifestada en los creyentes de Macedonia es un hermoso ejemplo de ello. Que un grupo de creyentes predominantemente gentiles deseara ayudar a sus hermanos judíos necesitados ya era, en sí mismo, algo contrario a la naturaleza humana. En aquellos días –y aún en los nuestros– existían profundas divisiones, desconfianza y hasta abierta hostilidad entre judíos y gentiles. Pero la gracia de Dios, que ha unido a los creyentes, tanto judíos como gentiles, en un solo cuerpo, trasciende todos esos sentimientos carnales. ¡Qué maravilla! Humanamente hablando, los creyentes macedonios eran extremadamente pobres. Pero, a pesar de ello, querían ayudar. No solo quisieron hacerlo: le suplicaron al apóstol Pablo que los dejara ayudar. Él no los motivó ni los presionó; de hecho, conocía bien su profunda necesidad. ¡Pero ellos insistieron en ayudar! Qué contraste tan marcado con la realidad de nuestros días, donde, con frecuencia y repetidamente, predicadores acomodados insisten en pedir dinero. Estos creyentes, aunque pobres y afligidos, se entregaron primero al Señor y luego, con gozo, dieron más allá de sus fuerzas para bendecir a otros que también estaban en necesidad. En esto, siguieron el ejemplo supremo del Señor. Él, siendo rico más allá de toda medida, se hizo pobre por nosotros, para que por medio de su pobreza fuésemos enriquecidos. ¡Él nos ha dejado este ejemplo para que sigamos sus pisadas! Eugene P. Vedder, Jr.

  • August 14 · 3 min

    Viernes 14 de Agosto de 2026 / ¿A quién iremos?

    Escojan hoy a quién han de servir. Josué 24:15 NBLA ¿A quién iremos? Este desafío fue pronunciado en muchas ocasiones al pueblo de Dios. Elías planteó lo mismo cuando se enfrentó a Israel y a los ídolos del rey Acab (véase 1 R. 18). Los líderes religiosos también fueron confrontados por el Señor con esta decisión cuando le preguntaron si era lícito pagar tributo al César. Él dijo: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22:21). Esto debería hablarnos con claridad. La imagen del César estaba grabada en la moneda, por lo tanto, esa moneda le pertenecía. Pero nosotros, que hemos sido creados a imagen de Dios, ¿le damos a Dios lo que le pertenece? Quizá el desafío más solemne fue planteado cuando el pueblo tuvo que elegir entre Barrabás y Jesús de Nazaret. ¿Quién era Barrabás? Un ladrón y asesino. ¿Qué significa su nombre? «Bar» significa «hijo de», y «Abba» significa «padre»; así que era hijo de su padre, el diablo (véase Jn. 8:44). ¿Y quién era Jesús de Nazaret? Aquel de quien el pueblo decía: “Bien lo ha hecho todo” (Mr. 7:37), el verdadero Hijo de Dios. Así que la elección es entre el diablo y el Hijo de Dios. ¿A quién elegiremos? El Señor fue claro: “Ninguno puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24). Santiago escribió: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8). El Señor Jesús preguntó a los doce: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” A lo que Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:67-68). Tomemos la decisión consciente de servir al Señor con nuestras fuerzas, con nuestro tiempo y con nuestros recursos. ¡Hagámoslo hoy mismo! Albert Blok En breve el tiempo pasará, ¿por qué esquivamos nuestra cruz? Por ella Dios nos obra ya la muerte y la vida en Jesús; Y al fin su gloria y bendición, será de Él cabal porción. J. G. Deck

  • August 13 · 3 min

    Jueves 13 de Agosto de 2026 / Cristo en medio de nuestras circunstancias

    He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:11-13 Cristo en medio de nuestras circunstancias Pablo estaba completamente contento, incluso en una prisión romana. Sin embargo, es importante resaltar que esta actitud no era natural en él: había aprendido a estar contento mediante experiencias difíciles y por medio de una confianza genuina en el Dios vivo. El egoísmo es algo innato al corazón humano; el contentamiento, en cambio, es algo que se aprende. El apóstol declara que sabía lo que era vivir en pobreza (NBLA) y lo que era tener abundancia. Es posible tener necesidades y responder a ello con una actitud equivocada, pero no era así con Pablo. Saber vivir en pobreza implica aceptar con gozo la voluntad de Dios. Por otro lado, saber tener abundancia puede ser una prueba aún más severa para muchos de nosotros, ya que la prosperidad puede alejarnos fácilmente del Señor. Por eso, necesitamos hacer un uso piadoso y sabio de todo aquello en lo que Dios nos hace abundar. En todas las circunstancias que atravesó, Pablo reconocía el control perfecto de Dios, quien usaba cada situación de manera sabia para el bien de su siervo. Que no nos intimiden las experiencias por las que el Señor quiera conducirnos. Son necesarias para instruirnos de manera que nada más podría hacerlo. Además, estas pruebas revelan la fuerza incomparable de Cristo, obrando en el alma de quienes dependen de él. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Para Pablo, esto no era un sentimiento pasajero ni un ideal inalcanzable. Era una afirmación plenamente comprobada a lo largo de muchas y duras experiencias. La manera en que trajo a Cristo a cada circunstancia, y las transformó en un terreno fructífero de bendición, es una prueba hermosa del poder de Cristo en su vida. Sus palabras brotan de un corazón que ha gustado de Cristo por experiencia propia. L. M. Grant

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