

Análisis del Caso: El Asesinato de Elisa Abruñedo – El ADN que Dibuja un Rostro
Septiembre de 2013. Elisa Abruñedo sale a caminar por una zona arbolada de Cabanas, en A Coruña, como hacía habitualmente, pero nunca regresa a casa. Su cuerpo aparece horas después y el asesino ha dejado tras de sí una prueba aparentemente definitiva: su ADN. Sin embargo, el perfil genético no coincide con ninguna persona registrada en las bases de datos policiales y la investigación queda atrapada durante una década. Solo la combinación de un coche visto cerca del escenario, más de 900 muestras genéticas y nuevas técnicas forenses permitirá estrechar el cerco hasta identificar a Róger Rodríguez. Junto a la Dra. María Hernández Moreno, doctora en Ciencias Forenses, criminalista y docente en el Grado de Criminología de la Universidad Isabel I, analizamos cómo la ciencia consiguió poner rostro a un desconocido a partir de un rastro invisible. ¿Puede el ADN revelar el color de ojos, el cabello o el origen biogeográfico de un asesino? ¿Cómo permite el cromosoma Y reconstruir una línea familiar completa? Este caso demuestra que el ADN no solo sirve para confirmar la identidad de alguien que ya está fichado: también puede dibujar el retrato de un criminal oculto entre miles de personas y esperar durante años hasta que la tecnología aprenda a leerlo.


















