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Hoy os presento Playwright, una herramienta gratuita para automatizar navegadores, probar webs y crear tutoriales con ayuda de un agente.
Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de investigación de mercado. En la séptima clase calculamos los costes de una idea de negocio y en la octava estimamos sus posibles ingresos. Así podemos comparar ambos lados y valorar si la oportunidad tiene sentido económico.
Además, pasado mañana nos vemos en el Evento de Marketing Online. Este sábado 17 de octubre nos reuniremos en el Hotel Atenea Port de Mataró para compartir una jornada presencial de preguntas, debate, casos reales y networking. Después de tantas semanas preparándolo, ya tengo muchísimas ganas de desvirtualizarnos.
Ahora sí, vamos al lío con Playwright, una herramienta de código abierto que permite automatizar navegadores desde pruebas, scripts y flujos con agentes de inteligencia artificial. En lugar de entregar el control del navegador que tenemos delante, el agente puede trabajar con su propia sesión y realizar allí las acciones necesarias.
Podemos pedirle que abra una página, controle pestañas, haga clic, escriba, seleccione opciones, rellene formularios y se desplace por la web. También puede subir y descargar archivos, esperar a que aparezca un elemento o comprobar que una operación haya terminado antes de continuar con el siguiente paso.
Una posibilidad especialmente útil consiste en iniciar sesión y conservar el estado de autenticación. Playwright puede reutilizar cookies y almacenamiento local para no identificarse en cada ejecución. Estos archivos contienen credenciales muy sensibles, así que debemos protegerlos, excluirlos de los repositorios y conceder al agente únicamente los permisos imprescindibles.
Yo lo utilizo, por ejemplo, para recuperar facturas que no llegan por correo. Una automatización entra periódicamente en el servicio correspondiente, navega hasta el apartado de facturación, descarga el documento y lo guarda en la carpeta adecuada. Cuando puedo, preparo un usuario de solo lectura para reducir el alcance de cualquier error.
El mismo enfoque me permite consultar información bancaria con una cuenta limitada para el gestor o entrar en la administración de Stripe y obtener la factura del periodo. Así tengo los documentos preparados cuando llega el trimestre sin recorrer manualmente cada panel.
Playwright resulta especialmente interesante cuando una aplicación no ofrece API, plugin ni servidor MCP. Si existe una integración estructurada, normalmente prefiero utilizarla porque suele ser más directa, rápida y estable. La automatización del navegador sirve para cubrir ese último reducto que únicamente permite trabajar mediante su interfaz web.
El agente puede localizar botones, campos, textos y otros elementos de la página sin depender únicamente de coordenadas. Esto hace posible describir el objetivo en lenguaje natural y dejar que Playwright encuentre los controles adecuados para completar la tarea.
Más allá de las automatizaciones, podemos utilizarlo para crear tutoriales y recorridos de onboarding. El flujo avanza por la zona pública o privada de una aplicación, señala aquello que debemos pulsar, añade indicaciones visuales y registra el recorrido en vídeo. Si la interfaz cambia, repetimos el proceso y generamos una versión actualizada.
Esto evita grabar manualmente cada clic con una aplicación de edición. Podemos preparar demostraciones de producto, explicar una intranet o mostrar los primeros pasos de un SaaS con recuadros, flechas, textos y otros elementos que guíen al usuario.
Otra aplicación fundamental son las pruebas de páginas y aplicaciones web. Después de crear una funcionalidad, podemos pedirle que recorra los enlaces, pulse los botones, envíe formularios y complete los flujos principales. Playwright espera automáticamente a que los elementos estén disponibles y permite utilizar comprobaciones que reintentan hasta que se cumple la condición esperada.
La revisión no se limita a aquello que vemos en pantalla. También podemos inspeccionar los mensajes de la consola, las peticiones de red y los errores que aparecen durante la ejecución. Así detectamos problemas de JavaScript o fallos internos que quizá no bloquean al usuario, pero conviene corregir.
Las pruebas pueden ejecutarse con Chromium, Firefox y WebKit, además de distintos tamaños de ventana y dispositivos emulados. Podemos cambiar el idioma, la zona horaria, la geolocalización, los permisos o la apariencia para comprobar cómo responde la misma web en contextos diferentes.
También podemos generar capturas, vídeos y trazas completas de cada recorrido. Una traza reúne el estado del DOM, las solicitudes de red, la consola y las imágenes de cada paso, de modo que resulta mucho más fácil descubrir en qué momento se rompió el flujo.
Las capturas permiten hacer comparaciones visuales entre versiones. Si modificamos una plantilla, podemos comprobar si algo ha cambiado de manera inesperada en otra resolución o motor de navegador. También es posible convertir una página en imagen o PDF e incorporar ese resultado a una automatización posterior.
Playwright sirve además para extraer información de webs estáticas y dinámicas. He creado una página de noticias de Mataró que reúne contenido procedente de varias fuentes y, cuando no existe un RSS adecuado, utiliza automatización para consultar la web y centralizar la información.
Como controla un navegador real, puede trabajar con páginas cuyo contenido aparece mediante JavaScript. También permite observar las peticiones de red, analizarlas e incluso simular respuestas y errores. Esto es muy útil para comprobar que una aplicación falla de forma comprensible cuando un servicio externo no responde.
Otra opción consiste en grabar primero el proceso. Yo realizo una vez los pasos dentro del navegador y el generador de Playwright convierte esas acciones en código. Después el agente puede limpiar la secuencia, añadir comprobaciones y transformarla en un flujo reutilizable.
Una vez definido el camino, la automatización puede abrir una página, entrar en otra sección, descargar un archivo, copiar un dato y pegarlo donde corresponda. Ya no dependemos de mover el cursor a mano y podemos repetir el procedimiento con la frecuencia que necesitemos.
En mi caso lo he utilizado especialmente para automatizaciones, tutoriales y pruebas de webs. Os lo recomiendo si hacéis vibe coding, queréis verificar aquello que acabáis de crear o todavía dependéis de una aplicación que no ofrece ninguna integración programática.
Eso sí, conviene empezar con una tarea acotada, una cuenta con pocos permisos y una comprobación clara del resultado. Primero observamos cómo se comporta, después añadimos las validaciones y únicamente entonces lo programamos para que funcione sin supervisión.
En definitiva, Playwright convierte el navegador en una herramienta que el agente puede manejar de forma estructurada. Nos permite automatizar tareas que antes parecían manuales, documentar procesos, probar aplicaciones y recoger información sin depender de que una API cubra todos los casos.
Si queréis que os prepare un handoff para empezar a utilizarlo con vuestro agente, decídmelo y os lo dejaré por aquí con los pasos y las precauciones necesarias.
Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana viernes con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!