
transcript
show notes
De manera clandestina, y mientras Carlota Gutiérrez le lee las cartas eslavas, que apuntan a un mentiroso, un suertudo y a un temerario, a Ignacio Mejías, el protagonista de esta historia, le dejan en el café del Rasputín un sobre con las instrucciones para que vaya al día siguiente a una cita en la iglesia de la Porciúncula, donde debe encontrarse con alguien que le va a entregar unas informaciones secretas sobre la realidad del fútbol.





