transcript
show notes
Hoy la tumba del arzobispo Zumárraga, con un cráneo prehispánico incrustado en su base, sigue alimentando la sospecha de que la entidad fue sellada ahí. Y mientras la Catedral —y toda la ciudad— continúa hundiéndose año tras año, la pregunta persiste: ¿sigue durmiendo esa criatura bajo nuestros pies?