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En un panorama televisivo abonado al seguidismo, la voz de Arantxa Sánchez era una rara avis en la televisión pública: una analista sin carné de partido que libraba cada semana la batalla cultural en franca minoría. Pero discrepar en directo tiene consecuencias. El pasado martes, tras una dura crítica al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro Óscar Puente, fue fulminantemente apartada de Malas Lenguas. Horas antes, visitaba El purgatorio para levantar la alfombra de los platós: desde la asimetría de los debates y la falta de pluralidad real en TVE.
Un podcast de THE OBJECTIVE
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