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show notes
En aquellos luminosos años ochenta, el valle de Caracas se transformó en un epicentro de sintetizadores elegantes, melodías cosmopolitas y una poesía urbana que cautivó a toda Hispanoamérica. Fue el tiempo dorado en que los estudios de grabación vibraron con una sofisticación armónica irrepetible, vistiendo a la balada y al pop de una fresca e imborrable modernidad.
Ecos míos
Ecos míos