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Dios nos conoce completamente: sabe cuáles son nuestras limitaciones, luchas, temores y debilidades, y aun así se acerca con la compasión de un Padre. A partir del Salmo 103, la historia de Pedro y otros pasajes de las Escrituras, este devocional nos recuerda que el Señor no se sorprende ni se aleja cuando descubre nuestra fragilidad, porque Él conoce nuestra condición y se acuerda de que somos polvo. Descubra la diferencia entre usar la debilidad como excusa para desobedecer y reconocerla humildemente para depender de Dios. Permita que esta enseñanza le ayude a entregar sus cargas, descansar en el cuidado del Padre y confiar en que Aquel que conocía todas sus fallas antes de llamarlo también puede restaurarlo, sostenerlo y guiarlo cada día.






