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Cryptocapital · Monday · 49 min

Jesús Pérez (Crypto Plaza / Posidonia 21): lo que la etiqueta de la bolsa no te dice

Jesús Pérez Sánchez es fundador de Crypto Plaza, el hub cripto de Madrid, que montó a finales de 2018, cuando decir «blockchain» en una reunión en Madrid era una forma rápida de que no te devolvieran la llamada. Es director de inversiones de Roble Venture Capital, el vehículo de capital riesgo especializado en innovación financiera, asesor de un fondo cripto en Luxemburgo y profesor en el IEB y en la Universidad de las Hespérides. Según contó, fue presidente de la Asociación Española de Fintech. Lleva años haciendo la parte menos glamurosa de todo esto, ponerle número a lo que vale un criptoactivo: daba cursos de valoración cuando, según él mismo, la gente le decía que eso no se podía valorar. Vuelve a Cryptocapital con algo distinto: Posidonia 21, un producto que cotiza en Xetra, la bolsa de Fráncfort, al lado de los fondos de toda la vida, y del que su equipo decide la cartera. DE QUÉ SE HABLÓ Merge Madrid, la semana en que lo institucional se sentó a la mesa. Estuvo en un panel en el Palacio de Cibeles y su resumen es que el evento se ha convertido en «un puente entre lo cripto y lo institucional, también entre Latinoamérica». Lo nuevo de este año, según él, fueron dos cosas: MiCA y las monedas estables. Antes se hablaba de pilotos; ahora hay entidades como CECABANK con servicios de custodia, y BBVA y Santander intentando entender cómo hacer monedas estables. «Ya hemos pasado esa etapa de… pruebas, sino que ya se exigen resultados, se van a exigir negocio.» Sin la euforia de otros años, pero con el evento lleno. El robo a Binance, y lo que dice del momento del sector. Esa semana habían salido miles de millones de dólares de las carteras calientes de Binance, en un robo atribuido al grupo Lazarus de Corea del Norte. Su lectura fue honesta: no esperaba un robo tan grande a estas alturas, y «todavía falta un pelín de madurez para que estos robos que siempre existirán no lleguen a este nivel». Pero tampoco lo convierte en un juicio contra la tecnología: «es como si me dijeras: porque se caiga un avión, ¿vamos a dejar de ir en aviones y nos vamos a ir otra vez en coches?». Carlos subrayó lo que más confunde a quien lo ve desde fuera: no fue una brecha de la blockchain ni de las frases semilla, sino de la custodia de un intermediario. Y él destacó la reacción rápida de Tether, Circle, Aave y Arbitrum para bloquear parte de lo robado. Qué es Posidonia 21 y qué hay dentro. La idea, en sus palabras, es «dar acceso o exposición a criptoactivos como activos cotizados en mercados tradicionales». Dentro hay acciones del Nasdaq con negocio ligado a cripto —cita Strategy, Coinbase o Robinhood—, fondos y productos cotizados de bitcoin y ether, y otros activos cotizados con exposición al sector, elegidos con criterio de valoración fundamental y solo entre negocios consolidados y muy líquidos. Es la misma estrategia que su hedge fund, que lleva tres años y medio, pero en un formato al que puede acceder un inversor particular. Y sobre su papel, que era una de las preguntas: «aquí en concreto en España nos hemos apoyado en Altarius y entonces somos el gestor del vehículo. Eso quiere decir que las órdenes no las ejecutamos, pero sí que todo lo que es la composición de la cartera y todos los cambios en esa cartera» los deciden ellos. Sobre los resultados, su propia advertencia: «cuatro meses todavía no es un periodo significativo». La pregunta del programa: el riesgo de contraparte, un tema del que él ha hablado muchas veces. Así que Carlos se lo preguntó directamente: quien compra Posidonia, ¿es propietario de algo o solo tiene un derecho de cobro frente a quien lo emite? Su respuesta: «es un ETP», un producto que refleja una cartera, con la custodia segregada del broker y «con todas las mismas arquitecturas que lo que es un ETF», de modo que «si en algún momento quebrara el broker o quebrara cualquier cosa, pues eso pertenece a los partícipes». Y lo ilustró con la semana de Binance: mientras Binance tenía bloqueadas las retiradas, en su producto «has podido comprar y vender tranquilamente». La exposición a criptoactivos va a través de emisores como Bitwise o 21Shares, que trabajan con custodios: «estos vehículos generalmente suelen tener custodios, no brokers». Con un exchange, si tu posición no está segregada, lo que tienes es «una reclamación, un derecho con respecto a su balance». Esa diferencia es la que hay que mirar en cualquier producto. Fundamentales en tiempo real, la idea más original de la hora. Es el título del libro que anuncia, que según dijo sale en Amazon la semana siguiente, y parte de un problema que cualquier inversor en bolsa conoce: el beneficio de una empresa llega cada tres meses, y «de un mes a otro, si el precio sube, estás ciego, sigues teniendo el beneficio de hace tres meses». En cripto, la facturación y la actividad de muchos protocolos se ven cada día en la cadena: lo que se ha movido, lo que se ha cobrado en comisiones, cuántos usuarios hay. De ahí sale algo contraintuitivo: un activo puede subir de precio y abaratarse a la vez, porque «si una empresa sube pero su negocio sube mucho más, se hace más barata». El reto nuevo, dice, es «cómo extrapolas»: si una semana el beneficio se duplica, ¿cuánto va a durar? Y antes de valorar hay que clasificar, porque no se valora igual un activo monetario que Ethereum, «que es más una economía digital», que un exchange descentralizado como Uniswap, que se parece más a una bolsa. Por qué este mercado le parece hecho para el inversor de valor. «Cuando hay poco consenso es cuando realmente vemos [que] el mercado realmente tiene volatilidad, porque no sabe valorar ese activo», y ahí es donde se encuentra precio. Que un activo se represente con tokens «desde un punto de vista de valoración no debería afectar». Y cripto devuelve algo que la bolsa ha perdido: acompañar la creación de valor desde el principio, cuando hoy las grandes empresas tecnológicas llegan al mercado ya muy al final. Además, el usuario puede acabar siendo propietario: «una de las mejores herramientas de marketing es que tus clientes sean accionistas». Su argumento de cartera, dicho como pregunta: si cripto ya pesa en torno a un uno o un dos por ciento de los activos mundiales, «¿realmente es racional dejarte eso fuera de una cartera global?». Costes, comparaciones y el último mensaje. Sobre costes, comparó con lo caro que es entrar y salir de cripto por tu cuenta (en antena se habló de un cuatro o un cinco por ciento ida y vuelta) y dio los de su producto: un 1,5 % de costes, con un TER que, según dijo, ronda el 2,4 %, y un 15 % de comisión de éxito. Se mide contra bitcoin y contra índices del sector, y avisó de un error frecuente: comparar en dólares lo que se ha invertido en euros. Sobre bitcoin, su lectura: «va a ser generalmente el mejor activo en mercados bajistas», pero en uno alcista «se va a quedar por detrás». Y cerró con dos mensajes: a los jóvenes, que «esa transferencia de riqueza entre generacional puede venir de cripto», y al inversor conservador, que «es un activo de riesgo, por supuesto», pero que «no tenerlo a día de hoy no es racional». EL CRIPTOENIGMA ¿Qué dos palabras hay que buscar en el folleto, no en la etiqueta, para saber de quién dependes si algo va mal? Las dos palabras son «colateral» y «recurso limitado». Si alguna vez has mirado productos cotizados habrás visto tres etiquetas, ETF, ETC y ETN, y la mayoría de la gente cree que esa letra le dice lo que está comprando. Casi no le dice nada. El caso que lo demuestra: en febrero de 2018, un producto cotizado con 1.900 millones de dólares dentro perdió alrededor de un 96 % en una sola sesión, y el banco que lo había emitido lo liquidó porque estaba en el contrato. Aquello era una nota de banco sin colateral, y la mayoría de los productos cotizados de criptoactivos que hay hoy en Europa no son así. Por eso la pregunta correcta no es qué letra lleva el producto, sino si hay algo detrás, quién lo guarda y hasta dónde llega tu derecho si el emisor tiene un problema. EL CRIPTOCONSEJO Antes de poner un euro en cualquier cosa que cotice, no mires la etiqueta: abre el folleto y busca dos palabras. La primera es «colateral»: si no hay nada detrás, lo que tienes es la promesa de una empresa. Y la segunda es «recurso limitado», que te dice hasta dónde llega tu derecho el día que esa empresa tenga un problema. Esas dos palabras son lo importante. Esto no es una recomendación de inversión en ningún producto. Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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Jesús Pérez Sánchez es fundador de Crypto Plaza, el hub cripto de Madrid, que montó a finales de 2018, cuando decir «blockchain» en una reunión en Madrid era una forma rápida de que no te devolvieran la llamada. Es director de inversiones de Roble Venture Capital, el vehículo de capital riesgo especializado en innovación financiera, asesor de un fondo cripto en Luxemburgo y profesor en el IEB y en la Universidad de las Hespérides. Según contó, fue presidente de la Asociación Española de Fintech. Lleva años haciendo la parte menos glamurosa de todo esto, ponerle número a lo que vale un criptoactivo: daba cursos de valoración cuando, según él mismo, la gente le decía que eso no se podía valorar. Vuelve a Cryptocapital con algo distinto: Posidonia 21, un producto que cotiza en Xetra, la bolsa de Fráncfort, al lado de los fondos de toda la vida, y del que su equipo decide la cartera.

DE QUÉ SE HABLÓ

Merge Madrid, la semana en que lo institucional se sentó a la mesa. Estuvo en un panel en el Palacio de Cibeles y su resumen es que el evento se ha convertido en «un puente entre lo cripto y lo institucional, también entre Latinoamérica». Lo nuevo de este año, según él, fueron dos cosas: MiCA y las monedas estables. Antes se hablaba de pilotos; ahora hay entidades como CECABANK con servicios de custodia, y BBVA y Santander intentando entender cómo hacer monedas estables. «Ya hemos pasado esa etapa de… pruebas, sino que ya se exigen resultados, se van a exigir negocio.» Sin la euforia de otros años, pero con el evento lleno.

El robo a Binance, y lo que dice del momento del sector. Esa semana habían salido miles de millones de dólares de las carteras calientes de Binance, en un robo atribuido al grupo Lazarus de Corea del Norte. Su lectura fue honesta: no esperaba un robo tan grande a estas alturas, y «todavía falta un pelín de madurez para que estos robos que siempre existirán no lleguen a este nivel». Pero tampoco lo convierte en un juicio contra la tecnología: «es como si me dijeras: porque se caiga un avión, ¿vamos a dejar de ir en aviones y nos vamos a ir otra vez en coches?». Carlos subrayó lo que más confunde a quien lo ve desde fuera: no fue una brecha de la blockchain ni de las frases semilla, sino de la custodia de un intermediario. Y él destacó la reacción rápida de Tether, Circle, Aave y Arbitrum para bloquear parte de lo robado.

Qué es Posidonia 21 y qué hay dentro. La idea, en sus palabras, es «dar acceso o exposición a criptoactivos como activos cotizados en mercados tradicionales». Dentro hay acciones del Nasdaq con negocio ligado a cripto —cita Strategy, Coinbase o Robinhood—, fondos y productos cotizados de bitcoin y ether, y otros activos cotizados con exposición al sector, elegidos con criterio de valoración fundamental y solo entre negocios consolidados y muy líquidos. Es la misma estrategia que su hedge fund, que lleva tres años y medio, pero en un formato al que puede acceder un inversor particular. Y sobre su papel, que era una de las preguntas: «aquí en concreto en España nos hemos apoyado en Altarius y entonces somos el gestor del vehículo. Eso quiere decir que las órdenes no las ejecutamos, pero sí que todo lo que es la composición de la cartera y todos los cambios en esa cartera» los deciden ellos. Sobre los resultados, su propia advertencia: «cuatro meses todavía no es un periodo significativo».

La pregunta del programa: el riesgo de contraparte, un tema del que él ha hablado muchas veces. Así que Carlos se lo preguntó directamente: quien compra Posidonia, ¿es propietario de algo o solo tiene un derecho de cobro frente a quien lo emite? Su respuesta: «es un ETP», un producto que refleja una cartera, con la custodia segregada del broker y «con todas las mismas arquitecturas que lo que es un ETF», de modo que «si en algún momento quebrara el broker o quebrara cualquier cosa, pues eso pertenece a los partícipes». Y lo ilustró con la semana de Binance: mientras Binance tenía bloqueadas las retiradas, en su producto «has podido comprar y vender tranquilamente». La exposición a criptoactivos va a través de emisores como Bitwise o 21Shares, que trabajan con custodios: «estos vehículos generalmente suelen tener custodios, no brokers». Con un exchange, si tu posición no está segregada, lo que tienes es «una reclamación, un derecho con respecto a su balance». Esa diferencia es la que hay que mirar en cualquier producto.

Fundamentales en tiempo real, la idea más original de la hora. Es el título del libro que anuncia, que según dijo sale en Amazon la semana siguiente, y parte de un problema que cualquier inversor en bolsa conoce: el beneficio de una empresa llega cada tres meses, y «de un mes a otro, si el precio sube, estás ciego, sigues teniendo el beneficio de hace tres meses». En cripto, la facturación y la actividad de muchos protocolos se ven cada día en la cadena: lo que se ha movido, lo que se ha cobrado en comisiones, cuántos usuarios hay. De ahí sale algo contraintuitivo: un activo puede subir de precio y abaratarse a la vez, porque «si una empresa sube pero su negocio sube mucho más, se hace más barata». El reto nuevo, dice, es «cómo extrapolas»: si una semana el beneficio se duplica, ¿cuánto va a durar? Y antes de valorar hay que clasificar, porque no se valora igual un activo monetario que Ethereum, «que es más una economía digital», que un exchange descentralizado como Uniswap, que se parece más a una bolsa.

Por qué este mercado le parece hecho para el inversor de valor. «Cuando hay poco consenso es cuando realmente vemos [que] el mercado realmente tiene volatilidad, porque no sabe valorar ese activo», y ahí es donde se encuentra precio. Que un activo se represente con tokens «desde un punto de vista de valoración no debería afectar». Y cripto devuelve algo que la bolsa ha perdido: acompañar la creación de valor desde el principio, cuando hoy las grandes empresas tecnológicas llegan al mercado ya muy al final. Además, el usuario puede acabar siendo propietario: «una de las mejores herramientas de marketing es que tus clientes sean accionistas». Su argumento de cartera, dicho como pregunta: si cripto ya pesa en torno a un uno o un dos por ciento de los activos mundiales, «¿realmente es racional dejarte eso fuera de una cartera global?».

Costes, comparaciones y el último mensaje. Sobre costes, comparó con lo caro que es entrar y salir de cripto por tu cuenta (en antena se habló de un cuatro o un cinco por ciento ida y vuelta) y dio los de su producto: un 1,5 % de costes, con un TER que, según dijo, ronda el 2,4 %, y un 15 % de comisión de éxito. Se mide contra bitcoin y contra índices del sector, y avisó de un error frecuente: comparar en dólares lo que se ha invertido en euros. Sobre bitcoin, su lectura: «va a ser generalmente el mejor activo en mercados bajistas», pero en uno alcista «se va a quedar por detrás». Y cerró con dos mensajes: a los jóvenes, que «esa transferencia de riqueza entre generacional puede venir de cripto», y al inversor conservador, que «es un activo de riesgo, por supuesto», pero que «no tenerlo a día de hoy no es racional».

EL CRIPTOENIGMA

¿Qué dos palabras hay que buscar en el folleto, no en la etiqueta, para saber de quién dependes si algo va mal? Las dos palabras son «colateral» y «recurso limitado». Si alguna vez has mirado productos cotizados habrás visto tres etiquetas, ETF, ETC y ETN, y la mayoría de la gente cree que esa letra le dice lo que está comprando. Casi no le dice nada. El caso que lo demuestra: en febrero de 2018, un producto cotizado con 1.900 millones de dólares dentro perdió alrededor de un 96 % en una sola sesión, y el banco que lo había emitido lo liquidó porque estaba en el contrato. Aquello era una nota de banco sin colateral, y la mayoría de los productos cotizados de criptoactivos que hay hoy en Europa no son así. Por eso la pregunta correcta no es qué letra lleva el producto, sino si hay algo detrás, quién lo guarda y hasta dónde llega tu derecho si el emisor tiene un problema.

EL CRIPTOCONSEJO

Antes de poner un euro en cualquier cosa que cotice, no mires la etiqueta: abre el folleto y busca dos palabras. La primera es «colateral»: si no hay nada detrás, lo que tienes es la promesa de una empresa. Y la segunda es «recurso limitado», que te dice hasta dónde llega tu derecho el día que esa empresa tenga un problema. Esas dos palabras son lo importante.

Esto no es una recomendación de inversión en ningún producto.

Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.