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No necesitas estar tras las rejas para sentirte atrapado. Las deudas, las tradiciones, los recuerdos dolorosos, la depresión, el cansancio o la vergüenza pueden convertirse en prisiones invisibles.
Pero Dios quiere que seas libre.
En este episodio descubrimos dos verdades poderosas:
1. Dios puede sacudir tu prisión.
Así como Dios sacudió la cárcel donde estaban Pablo y Silas, también puede mover aquello que parece imposible en tu vida.
2. El poder de la resurrección está disponible para ti.
Efesios 1:19 nos invita a comprender la grandeza del poder de Dios que obra en nosotros. El mismo poder que levantó a Jesús puede traer libertad, esperanza y transformación.
Tu situación no tiene que ser tu prisión. Dios todavía puede abrir las puertas.