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Academia Cristo Podcast · Saturday · 2 min

NOÉ EDIFICÓ UN ALTAR…

10 de octubre de 2026 Génesis 8:20. Noé edificó un altar al Señor y, tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, ofreció en el altar un holocausto. NOÉ EDIFICÓ UN ALTAR… Noé edificó un altar. Quienes conocen la historia de Noé y el diluvio saben que Noé construyó un arca; pero Noé también edificó un altar. Durante aproximadamente un año, Noé y su familia vivieron en el arca mientras esta flotaba sobre las aguas del diluvio. La muerte y la destrucción se arremolinaban a su alrededor. ¿Qué pensamientos pasaron por la mente de las ocho personas que iban en el arca mientras caía la lluvia y subían las aguas? Toda criatura fuera del arca perdió la vida. ¿Estarían horrorizados Noé y su familia ante semejante mortandad? Cuando llegó el momento de salir del arca, ¿cómo se sintió Noé? Agradecido. Noé edificó un altar, y luego le ofreció a Dios un gran sacrificio. En el arca solo se habían salvado siete ejemplares de cada animal limpio, y Noé tomó uno de ellos —el catorce por ciento de la población viva— y lo ofreció como sacrificio completo. Cada parte de ese sacrificio fue ofrecida a Dios. Noé no guardó nada para alimentarse él ni para alimentar a su familia, sino que, con gratitud en el corazón, lo ofreció todo. Fue su manera de dar gracias y de dedicarse por completo a Dios en gratitud. El sacrificio de Noé fue grande, pero no fue el sacrificio más grande que este mundo ha visto. Las aguas del diluvio purgaron a una generación malvada, pero el pecado permaneció. Dios sabía que la única solución para ese pecado era un sacrificio: el sacrificio de Jesús en una cruz de madera. Dios se dio todo a sí mismo como sacrificio por el pecado; no se guardó nada. ¿El resultado? Tus pecados están perdonados. Todos. Fueron purgados por la sangre de Jesús. Dios ya no les pide a los suyos que ofrezcan sacrificios de animales como muestra de gratitud. En cambio, les pide que muestren su gratitud en la manera en que viven. El pueblo de Dios muestra gratitud cuando sigue los mandamientos y la voluntad de Dios; es su manera de ofrecer la vida entera en agradecimiento de corazón por el sacrificio salvador de Jesús. Oremos: Querido Jesús, gracias por tu gran sacrificio por mi pecado en la cruz. Dame un corazón agradecido, que viva para servirte con gozo. Amén.

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10 de octubre de 2026

Génesis 8:20.

Noé edificó un altar al Señor y, tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, ofreció en el altar un holocausto.

NOÉ EDIFICÓ UN ALTAR…

Noé edificó un altar. Quienes conocen la historia de Noé y el diluvio saben que Noé construyó un arca; pero Noé también edificó un altar. Durante aproximadamente un año, Noé y su familia vivieron en el arca mientras esta flotaba sobre las aguas del diluvio. La muerte y la destrucción se arremolinaban a su alrededor.

¿Qué pensamientos pasaron por la mente de las ocho personas que iban en el arca mientras caía la lluvia y subían las aguas? Toda criatura fuera del arca perdió la vida. ¿Estarían horrorizados Noé y su familia ante semejante mortandad?

Cuando llegó el momento de salir del arca, ¿cómo se sintió Noé? Agradecido. Noé edificó un altar, y luego le ofreció a Dios un gran sacrificio.

En el arca solo se habían salvado siete ejemplares de cada animal limpio, y Noé tomó uno de ellos —el catorce por ciento de la población viva— y lo ofreció como sacrificio completo. Cada parte de ese sacrificio fue ofrecida a Dios. Noé no guardó nada para alimentarse él ni para alimentar a su familia, sino que, con gratitud en el corazón, lo ofreció todo. Fue su manera de dar gracias y de dedicarse por completo a Dios en gratitud.

El sacrificio de Noé fue grande, pero no fue el sacrificio más grande que este mundo ha visto. Las aguas del diluvio purgaron a una generación malvada, pero el pecado permaneció. Dios sabía que la única solución para ese pecado era un sacrificio: el sacrificio de Jesús en una cruz de madera. Dios se dio todo a sí mismo como sacrificio por el pecado; no se guardó nada. ¿El resultado? Tus pecados están perdonados. Todos. Fueron purgados por la sangre de Jesús.

Dios ya no les pide a los suyos que ofrezcan sacrificios de animales como muestra de gratitud. En cambio, les pide que muestren su gratitud en la manera en que viven. El pueblo de Dios muestra gratitud cuando sigue los mandamientos y la voluntad de Dios; es su manera de ofrecer la vida entera en agradecimiento de corazón por el sacrificio salvador de Jesús.

Oremos:

Querido Jesús, gracias por tu gran sacrificio por mi pecado en la cruz. Dame un corazón agradecido, que viva para servirte con gozo. Amén.

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